Cada país del mundo tiene una manera original de celebrare la fiesta religiosa, familiar y social de la Navidad.
El Niño Jesús se expresa de tantas formas, la más conocida es a través de PAPÁ NOEL. Una cartita para él puede generar una lluvia de bendiciones. Así che decidí escribir a una dirección segura: a mis antiguos compañeros/as del Oratorio de Cerro Maggiore, de los años 1970.
“Amigos de Cerro Maggiore, estoy pasando tiempos difíciles por estos lares. Se multiplican los asaltos a mano armada. Incluso en la Catedral robaron lo más preciado: una custodia con la Hostia consagrada.
Pero LOS NIÑOS SUEÑAN con la llegada de Papá Noel que aquí tiene el rostro del padre Antonio Colombo.
La fórmula tiene un nombre: CHOCOLATADA. Sí, una taza de chocolatada caliente, una tajada de panetón, una hora con el payaso y un regalo personalizado con juguetes modernos.
Tengo 12 escuelas pequeñas tanto entre los cerros polvorientos de la periferia de mi ciudad de Huacho como a muchos kilómetros de distancia, con unos 800 alumnos.
Además, la fiesta de Navidad en la cárcel termina con el regalo de 200 panetones repartidos entre los 6 pabellones. Entre rejas organizamos un concurso de nacimientos. Se esfuerzan al máximo y crean pesebres de cuento de hadas, se los aseguro. Luego naturalmente, se realizará el campeonato de fútbol Copa Colombo 2026, siempre en el recinto prohibido.
Para todo este sueño, llamo a la puerta de sus corazones. Ya que se necesitan unos cuantos euros.
Me detengo aquí.
Mis mejores deseos para todos ustedes, estupendos amigos desde 1964.
Todos estarán conmigo en la Misa de Medianoche.
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Su sacerdote
Envié la carta por WhatsApp, que, viajando más rápido que la luz, la hizo llegar a su destino en 5 minutos.
En menos de 30 minutos llega el entusiasta «sí» de los amigos.
Me tomo unos días para organizar de la mejor manera y con discreción la forma de llegar a todas las escuelas, a todos los niños, involucrando a los mismos directores.
El primer mensaje es este:
«Papá Noel viene de Italia con el grupo de amigos del padre Antonio Colombo. Este es el deseo: «Que todos los niños de Huacho sean felices y puedan crecer bien, como el Niño Jesús que recibió los regalos de los pastores y de los Reyes Magos».
Uno tras otro se me acercan los responsables de cada escuelita que, tras la sorpresa de haber entrado en la lista de Papá Noel, se ponen manos a la obra para cargar el trineo con juguetes, regalos con los que siempre han soñado todos los niños del mundo.
Lunes 12 de diciembre, con la gorrita roja de Papá Noel en la cabeza, me pongo en marcha, aunque no estoy al 100 % bien de salud. Casi siempre me acompañan hombres y mujeres que, con su presencia, aumentan el valor humano y cristiano de la generosidad con contactos personales,
PEÑICO es siempre el primero en llegar, aunque sea el más lejano, entre montañas, valles y desierto. Se necesita al menos una hora y media en llegar para el grupo de la Familia Italiana en Huacho, que tiene sus raíces en esa zona. La novedad es que la fiesta se celebra en el nuevo centro arqueológico, cuyas raíces se remontan al año 3000 antes de Cristo. Siempre me preparo para el asalto, porque los niños vienen corriendo hacia mí y se lanzan sobre mí. Esta es la primera chispa. Además, aquí también hay una capilla para celebrar la Misa: Jesús nace realmente en la Eucaristía y en sus corazones. Aquí se reúnen unos noventa niños de tres escuelas, con la alegre participación de padres y abuelos, hasta llegar a más de 200 personas. Todo el día juntos, pura y simple alegría que brota de los ojos de los niños cuando Papá Noel los llama por su nombre para recibir el ansiado regalo. La puesta de sol entre los cerros teñidos por los rayos del sol compensa todo el esfuerzo.
SOL Y MAR, así se llama la pequeña escuela del segundo día, situada en las afueras, donde aún hay muchas casas precarias que brotan en medio del desierto. Se trata de unos noventa alumnos desde los 6 hasta los 13 años, todos vestidos con motivos de Papá Noel, listos para cantar, grado tras grado, un melodioso y alegre villancico peruano. Me acompaña el instituto de idioma italiano, que ha preparado cuidadosamente los detalles de la fiesta, contando también con la ayuda de una simpática y creativa exalumna, especializada en animación infantil. Sin interrumpir el alegre ritmo de la fiesta, me invitan a bendecir tres nuevas estructuras para aulas escolares. Me sorprende la construcción como los iglú blancos de las zonas árticas. Había dado una mano con los cimientos de cemento y tenía curiosidad por ver el resultado. Son tres grandes aulas, bonitas, modernas, llenas de luz, con mobiliario perfectamente adecuado para una escuela primaria. El director está muy emocionado al abrir las puertas, después de que los padrinos cortaron la cinta bicolor y roto con un martillo las botellas de champán.
Había tantos regalos que hasta hubo tiempo para repetir. Todos estaban muy felices.
Estamos en la 14.ª edición de este original concurso de nacimientos que consigue involucrar a los dos mil internos de la prisión. Se preparan con meses de antelación. Ya lo he comentado en años anteriores, cuando las fotos se publicaban en la página web del Ministerio del Interior.
Primera novedad: la bebita de dos meses recostada dulcemente en el pesebre, bajo la mirada triste de su madre.
Segunda: un pabellón con la mayoría de evangélicos ha participado. Sin imágenes, solo relatos bíblicos, guiones teatrales desde la Anunciación hasta Jesús a los doce años en el templo. ¡Qué bonito!
Tercera novedad: el número de imágenes aumentó en 5, llegando a un total de 528. Este es el número actual del interior del pabellón tres. Todos quisieron estar presentes alrededor de la gruta, incluso los últimos 5 en llegar.
Cuarta novedad: los cantos acompañados por diversos instrumentos musicales y voces polifónicas, fruto de la creatividad y de intensas pruebas. Todo ello es siempre fruto de las capacidades ocultas en muchos de ellos, apasionados por la música. Es una delicia escucharlos.
Quinta novedad: los premios consistieron en un balón de fútbol sala y 200 panetones repartidos equitativamente entre las distintas entidades. Se necesitaba un toque milanés, y este año Papá Noel tenía el sabor del Panetón Motta.
Dos pequeñas escuelas situadas en un cerro rocoso y polvoriento exigen a toda costa la presencia de Papá Noel el mismo día, antes del cierre del año escolar. El tiempo apremia, el trineo se mueve con dificultad sobre la arena, pero se consigue con dos horas para cada uno. Un grupo de médicos del Hospital Regional, por cuarta vez, echa una mano a Papá Noel. Revisión médica, animador, payaso durante dos horas, juguetes de calidad y una contribución para la estructura de la escuela NIÑO DIVINO, que desea salir de la precariedad para poder acoger a más niños de la misma zona pobre.
Dejo atrás el entusiasmo de esta pequeña escuela para llegar a otra, la de mi primer amor: Rayitos de dulzura. En 2010 encontré cuatro carpetas en un espacio reducido y bajo un techo de paja. «¿Qué es esto?». La respuesta fue clara y concisa: «¡Este es nuestro jardín!».
Ahora todo está construido para 50 niños y tres maestras. Estoy en la tercera oleada de pequeños alumnos, que siempre me esperan gritando a todo pulmón mi nombre, ANTONIO. El programa de la fiesta es siempre el mismo, pero aquí también tengo que bendecir 40 coronas de Adviento que luego colocarán junto al nacimiento en casa. Aquí también las maestras son un tesoro de paciencia, creatividad y sonrisas. Mi mano derecha es un hombre generoso y fiel, Arturo, fruto de un colegio marista, enamorado de los pequeños alumnos sin hogar. No sé cuántas escuelitas ha conseguido dignificar con la ayuda de amigos peruanos, españoles, italianos y alemanes.
La directora Susy pidió ayuda a su madre para comprar los juguetes en la ciudad de Lima. Allí encuentran variedad, buenos precios, pero también con el riesgo de que alguien te asalte y te arrebate los paquetes que llevas cargados en los hombros.
A mediodía suena la campana, hoy es la del final del año escolar, llega el verano, llega el Niño Jesús.
El último encuentro es el 19 de diciembre. Papá Noel tiene que utilizar una minivan para llegar a la cita de tres pequeños jardincitos repartidas por el desierto, que poco a poco se va llenando. Se podría decir que no hay nada, solo arena, para las familias que han dejado las montañas de los Andes o la selva amazónica para construir una casita cerca de la ciudad. Aquí la gente sueña.
Voy con Arturo también por motivos de seguridad. Se deja atrás el asfalto, se respira polvo y se encuentran niños hermosos, radiantes incluso sin los elegantes uniformes de las escuelas de la ciudad. El ambiente es familiar, madres, niños, maestras. Todo fluye en nombre de la sencillez evangélica, en los bailes de los niñitos, sus cantos angelicales, rezando juntos el Padre Nuestro recitado a todo pulmón. Aquí bendigo el nuevo techo de zinc, que sustituye al de cañas de bambú. Ya es un paso adelante. Pequeños sueños que se vuelven realidad.
Todavía me faltaban seis escuelitas, pero Papá Noel me dijo: «Para, Antonio, no te excedas, descansa, yo iré. De todos modos, todos me conocen». Así fue, como lo confirman las fotos que recibí. También llegaron los agradecimientos de los directores, uno más alentador que el otro. Transcribo el de la Miss Nany.
Con enorme gratitud y amor, hemos recibido de parte del padre Antonio Colombo y de la comunidad ítalo-peruana un gesto de generosidad con dinero donado de corazón, que se ha transformado en sonrisas para todos nuestros niños.
Gracias a este bonito regalo, cada uno de nuestros estudiantes pudo vivir la alegría de la Navidad recibiendo un regalo pensado especialmente para ellos, llenando nuestras aulas de ilusión, emoción y esperanza. Queremos compartir con todos ustedes el momento tan especial en el que la directora recibió este gesto fraternal venido de lejos y el momento de la entrega de los juguetes que hicieron brillar de alegría los ojos de nuestros niños.
Porque cuando se regala con el corazón, la alegría se multiplica.
Estos gestos de amor solo pueden venir de Dios, que se sirve de las personas como canales para irradiar amor en el mundo».
Antonio no se detuvo. Tras abandonar el trineo de Papá Noel, la enfermera Carol le invitó a llevar al Niño Jesús a los enfermos. Aquí también es una tradición. Se forma una caravana encabezada por la Virgen embarazada, su esposo San José, los tres Reyes Magos históricos, pastores y pastoras, cantantes con panderetas que animan a todos con su alegre sonido. El recorrido no está bien definido, ni tampoco las paradas para rezar, pero no importa, es Navidad. También los médicos y enfermeros forman parte de la alegre caravana que sacude la tristeza de los enfermos y los hace sonreír. Se visitan todas las salas, las zonas de laboratorio y, sobre todo, los tres pisos de los enfermos: cirugía, ginecología y medicina. Tampoco faltan los momentos de refrigerio ofrecidos por el personal, con una bebida y un dulcecito.
Todos pedían una bendición, cuántas gotas de agua bendita alcanzaron a las 700 personas que recibieron estampitas navideñas con el pesebre de Giotto y, a su reverso, cuatro oraciones que terminaban con la sonora frase: Escúchanos, Señor. Una en particular destacó: «Por nuestro Perú, que sea un modelo de concordia, respeto y amabilidad con todos». Nos cansamos un poco, subiendo y bajando escaleras durante tres horas, antes de llegar al momento esperado con la escena del nacimiento del NIÑO JESÚS, celebrado con una tajada de panetón y una taza de chocolate caliente. Un coro de niños puso el toque final.
El inmenso campo del bien llega a los chicos y chicas que han tenido dificultades en sus familias. Aquí, en Huacho, viven en una estructura propia para curar heridas y levantar el ánimo. También los acompañamos con la catequesis, hasta el punto de que el domingo 21 de diciembre se celebraron tres bautismos, cuatro Primeras Comuniones y siete Confirmaciones. Los rostros se tiñen de alegría. Al final, un refrigerio con padrinos y amigos, la inevitable torta y las fotos de recuerdo. El martes 23, Papá Noel fue a su centro para la clásica chocolatada, juegos, risas, canciones y reparto de regalos para todos, desde los s seis hasta los 16 años. También aquí se ha cuidado mucho la calidad de los regalos según los gustos de cada uno de ellos. También dieron un apoyo Lucia y Giovanna que tienen una capacidad de contacto realmente agradable.
¿Y los ancianos? Ellos también desean celebrar la llegada del Niño Jesús que muestra su generosidad a través de Papá Noel. Cada día, unos sesenta ancianos, hombres y mujeres, acuden al comedor parroquial. Pero la fiesta debe celebrarse en el verdor del Estadio 70, con la posibilidad de jugar un partido de fútbol. Qué risas, qué caídas, qué goles al estilo Pablito Rossi. Además, bailes populares, el juego de las sillas, un buen almuerzo, regalitos y una inyección de esperanza para el futuro. Incluso con muletas y el esfuerzo de subir al autobús, un hombre de más de 70 años quiso estar presente. Estar en buena compañía es un estímulo para alargar la vida.
El punto de llegada es siempre y solo la Misa de Navidad en la Catedral, con el Niño Jesús que nace realmente en las manos del Obispo en el momento de la consagración. La alegría estalla en los corazones, NOCHE DE PAZ, NOCHE DE AMOR.
Por primera vez, la gran plaza central también fue decorada e iluminada, con un pesebre en el centro. Qué emoción para mí aceptar la invitación de una responsable de la Municipalidad para colocar al Niñito Jesús entre dos grandes imágenes de José y María. Con los tres, todo tiene sentido, todo es amor, dulce y silencioso.
Para mí, la Navidad 2025 también es esto: celebrar los 90 años de mi hermana mayor, nacida el 22 de diciembre de 1935. Su nombre de pila es Maria Grazia, mientras que el de misionera es Dalmazia. Ha pasado 50 años en Mozambique, un país más marcado por la guerra que por la paz. Luego se abrió al mundo entero, por lo que su corazón se hizo muy grande, mientras que su sonrisa es cada vez más hermosa con el paso de los años. Un pequeño detalle: nunca la había visto tan bien peinada, muy elegante con su cabello plateado. ¿Llegará a los cien años?
Escribí de volada, el miércoles 7 de enero de 2026.
Recientemente he terminado de celebrar la MISA DE MEDIANOCHE en la cárcel con 40 mujeres. Es algo único, este Niñito Jesús me gusta cada vez más. Al final me convertí en Papá Noel para dos bebitas de 3 meses que viven ahí en los brazos de sus mamás. No recibieron juguetes. Nunca es demasiado tarde. Acompaño a las madres al taller interno de corte y confección, donde destacan varios regalos navideños. «¡Elijan!». Pasan casi 10 minutos, mirando aquí y allá, antes de decidirse por dos ositos de peluche gigantes, muy bien confeccionados. Las mamás y sus bebitas contentas, las costureras contentísimas que recibieron de mi parte una remuneración justa. Es como una FLORECILLAS de San Francisco de Asís.
Ya estamos en 2026. Esperemos que no esté manchado de sangre.
Felicidades a todos, especialmente a aquellos que de cerca o de lejos me han ayudado a ser un generoso y sonriente Papá Noel.
Don Antonio Colombo
Huacho, 10 de enero de 2026
Traducción: Damiana Pozo