Dejo atrás las vacaciones italianas, celebro mis 58 años de Misa en la Catedral de Huacho y me preparo para tiempos mejores post covid, sin prever el huracán que crea tantos y tantos vacíos a mi alrededor. Aquí están algunos, muchos más permanecen atesorados en mi corazón.
Tremendo dolor en la familia: el Padre Giovannino Galante murió en un accidente de tránsito en Francia, mientras se dirigía a Nuestra Señora de Lourdes en bicicleta. Nos unía el hecho de ser primos, ser sacerdotes y tener 82 años. Desde 1950, su familia había emigrado de Friuli a Francia. Tenía una inmensa fe en el Cristo vivo. En francés: "Gesu, le vivant". Su primera Misa fue en 1966, en Nebing - Metz, después de haber sufrido durante dos años en la guerra de Argelia. "Abbé Jean, ¿recuerdas aquellos momentos juntos en Marsella, el día de la muerte del Papa Juan Pablo II, el 2 de abril de 2005?"
"Señor, en tus manos ponemos a nuestras familias. Ayúdanos a entender los planes que tienes para nosotros".
El 4 de agosto en Francia, el padre Andrès Besinet se fue al cielo. Ha sido misionero en Huacho durante al menos 30 años. Siempre con los pobres. Es muy recordado en Huaura cerca a los campesinos y maestros, siempre con la Biblia en la mano y una increíble pasión por la justicia.
Inolvidable en Huacho, cerca de las personas discapacitadas, entusiasta promotor del Comedor parroquial de San Urbano por un alimento caliente, todos los días, para los ancianos y niños de la calle. Muchos recuerdan su pasión por los jóvenes, por los grupos parroquiales, apoyando las numerosas iniciativas del párroco de la catedral, el padre Jorge Cañamero. Una gran voluntad de servicio que jamás se apagó con el paso de los años y las dificultades físicas que le golpearon mientras estaba en Barranca. Experimentó la vida en los hospitales como paciente, siempre acompañado por amigos que nunca lo dejaron solo. Sufrió mucho, amó mucho al Perú, verdaderamente un hombre de Dios.
Siempre he luchado contra este terrible enemigo, con la clausura en casa por casi dos años, fui uno de los primeros en recibir las cuatro dosis Pfizer, el lavado de manos, etc. No tan fiel al uso de la mascarilla. El virus peligroso aprovechó para atacarme por la espalda justo después de haber pasado una tarde inaugurando una escuela en el desierto de Tupac Amaru el 3 de agosto. La noche se tiñe de un negro intenso, esperando el amanecer para ir al cercanísimo Hospital Regional, que me condena como positivo. Pido permiso a los médicos para ir a casa a hacer la cuarentena, mientras tres ángeles de la guarda cuidan de mí. Vuelvo a ver la catedral después de 20 días, incluida la noche con una fiebre muy alta y mis pulmones súper fatigados. Además de las medicinas, tenía dos "antibióticos especiales" fruto de las oraciones y los cantos de los niños de los dos jardines de infancia que más apoyo, Rayito de Dulzura y Peñico. El grito de los pequeños llega al cielo y el 'padrecito Antonio, delicado de salud' recobra fuerzas y también la sonrisa.
"Pero hermanas, aquí no tienen nada, ¿cómo hacen para vivir?" "No, lo tenemos todo, ve la capillita que nos da fuerza, ve nuestra farmacia para la gente pobre, no nos falta nada".
Un verdadero diálogo entre veinte turistas aturdidos contra la sonrisa apabullante de dos monjitas, Marta y Rosa.
La puerta del Paraíso se ha abierto de par en par para recibir a la religiosa Martha Zevallos Marroquín. Durante años, llena de dolores y en silla de ruedas, había conseguido incluso ganar el Covid. Al estilo de su fundador, San Carlos de Foucauld, la anciana Martha desde hace 20 años vivía en un cerro desértico de los alrededores de Huacho y que poco a poco ha visto llegar hasta 10.000 personas procedentes de los Andes o de la Amazonía. Junto con su hermana Rosa María Godoy Sovero, Martha era un faro que transmitía luz, amor, bondad y serenidad a todos. Cuántas veces la consideraron moribunda, cuántas veces se levantó para seguir entregándose completamente.
Me gustaba visitarlas, hablar con ellas de manera sencilla, ayudarlas, sobre todo para recibir de ellas lecciones de vida y de fe.
Echaré de menos su dulce mirada, su sonrisa y su voz suave.
En el cielo, por un día, la precede el padre Andrés Besinet, amigo, confesor y gigante de la caridad.
Otro rayo en el cielo nublado, la muerte del hermano Félix del colegio marista de la ciudad. Escriben: "Si tuviéramos que elegir cómo recordarte, sería así: tu sonrisa cuando te movías por las distintas partes del colegio dándonos tus sabios consejos y enseñanzas cada día.
Entender los planes del Señor es complicado, pero estamos seguros de que estás disfrutando de la Gloria eterna. Desde allí arriba seguirás guiando los pasos de todos nosotros, tus hijos”.
Toda la comunidad del Colegio Marista San José de Huacho, se reúne en oración por su eterno descanso, con la certeza de que todo el cielo lo recibe de manera festiva, con San José con los brazos abiertos y el hermano Carlos Arrazubi.
En junio, en mi último encuentro con él, él mismo estaba soldando un pedazo de la barandilla de fierro. ¡Suspendió el trabajo para dejarme probar un delicioso licor que él había preparado con 100 hierbas!
El primer signo de tristeza se da ya en el aeropuerto de Lima a mi regreso el 22 de junio. A mi recibimiento se encuentra el mismo conductor, más no la misma señora Maribel de mi viaje del 21 de abril. Mariana se desahoga diciendo: 'Mi mamá no ha venido, no está bien, me ha enviado a mí'. Un mensaje lacónico que asume toda su gravedad pocas horas después en mi primer encuentro con Maribel, con el rostro blanco y triste: "Me han dado pocos meses de vida". La falta de revisiones médicas y de medicación adecuadas le tocó pasar por un Calvario que la llevó al cielo el 10 de setiembre. Cada semana la visitaba, llevándole la Comunión como regalo, de la que tomaba fuerzas y una serenidad increíble, mientras que poco a poco se iba apagando y el diálogo se hacía difícil. La familia, yo mismo y, sobre todo, el grupo que giraba en torno a ella, el instituto San Francesco del idioma italiano, estábamos conmocionados. De ser una muy diligente alumna, aprendió y se desenvolvió tanto que se calificó como profesora y codirectora, incluso me ayudó con la traducción de mis libros sobre Huacho. Tengo tantos motivos para recordarla, siempre estuvo al cuidado de mi salud, me corregía las imperfecciones de mi español, me 'obligó' a aprender el nuevo idioma con Zoom, para que pudiera dar el salto de las clases presenciales (¡que el covid hubiera preferido!) a las virtuales, que también llegaron a una alumna muy aplicada en Argentina.
Dos testimonios entre los más de 200 que están en Facebook. Los leí todos con los ojos llenos de lágrimas.
Cuantos momentos felices compartimos con nuestra amiga Maribel Fero, a quien siempre he admirado por su personalidad fuerte y ahínco por hacer lo que tenía pendiente, lo mejor posible. Siempre práctica, sonriente, presta a darte la mano. El recuerdo de ella permanece vivo. He publicado un video que quedó registrado hace algunos años en la que nos hemos divertido como locos, ella nos enseñaba a cantar un fragmento de Laura Pausini. Era el motor del Instituto de Italiano, hablaba el italiano, perfecto. Descansa en paz mi querida amiga, como una de las grandes almas hermosas de la tierra, allá en el cielo. Nos vemos querida amiga ♥
Que lamentable noticia saber de la partida así de Maribel, Dios la premie por sus buenas acciones y carisma de mujer no solo dedicada a la catequesis sacramental sino a través del canto y otras iniciativas, con su sonrisa por dónde iba siempre contagiaba esperanza y ánimo. Gracias, amiga.
El lunes 12 de setiembre, por teléfono llamo a Milano: “Doctor, ¿cómo estás?” “Bien, estuve en la playa, dentro de dos días tengo una visita de control, estoy tranquilo”. “Sabes que te espero en Perú…”
Miércoles 14, al despertar, encuentro en WhatsApp al Padre Antonio Novazzi: “Ahora me he enterado de que ha fallecido el doctor Alberto… cuántos lazos nos une!” Atónito, lloro y lloro. Con los ojos enrojecidos y humedecidos con esfuerzo y dificultad celebré la misa de aquella mañana. Amistad verdadera, verdadera, durante cuarenta años, desde el primer encuentro en Inglaterra para aprender el inglés, los años en África en el hospital de Chirundu en Zambia, dos veces en Perú...
Dejo la palabra a Michele Mozzati, actor y amigo
'Se ha ido para siempre - como de costumbre sin hacer el menor ruido - un viejo amigo: Alberto Andreoli, un médico del mundo, totalmente dedicado a los demás. Milanés de nacimiento, Alberto fue un compañero de viaje que siempre mantuvo su coherencia vinculada al mundo católico, con rigor y altos valores, especialmente en lo que se refiere a la dignidad del ser humano y la justicia social.
Fue hace dos años justamente, con motivo del regreso momentáneo del Padre Vittorio Ferrari desde Perú para celebrar su octogésimo cumpleaños con viejos amigos, cuando le volví a ver. Siempre igual, siempre muy cariñoso pero comedido en cada expresión suya que no eran dirigidas a los Demás, con la D mayúscula. Creo que es la mejor persona que he conocido".
Estoy totalmente de acuerdo, hasta pronto, doctor Alberto.
El jueves 15 de setiembre, no pude aguantar más, demasiadas lágrimas, demasiadas sillas vacías, tantos porqués y quejas al Padre Eterno. Honestamente, no sabía con quién desahogarme... y la Virgen Dolorosa apareció en la catedral, con sus 7 espadas en el corazón, lista para salir en procesión.
No había casi nadie, me pongo de rodillas en la primera banca y la miro durante unos veinte minutos. Es una estatua... no, no es una estatua, la siento viva frente a mí, y es hacia su rostro blanquísimo, pálido y a la vez sereno, que apunto mis ojos llenos de lágrimas. Como un estribillo, pregunté: "Virgencita, ¿cómo encontraste la fuerza para caminar, sin tu esposo, muy lejos de Nazaret, a los pies de una cruz donde clavaron al mejor hijo que ha existido en el mundo, tu hijo?"
No sé cómo, yo también retomé el camino. El día 16 atravesé serenamente las puertas de la cárcel de Carquín
La Biblia dice que "hay más alegría en dar que en recibir". Por eso, por octava vez puedo entrar en la cárcel de Carquín con la Copa Colombo en la mano, junto a 18 de mis jóvenes futbolistas. Después de dos terribles años de covid, encerrados totalmente en sus celdas, nos esperaban, emocionados, pero también bien entrenados, todos los seis equipos internos. El director y los guardias son muy amables con nosotros en el meticuloso control de entrada. Las cosas cambian cuando el árbitro hace sonar el silbato. No hay que mirar atrás, todo el mundo está super concentrado para meter el balón en la portería contraria. Son seis horas de amistad con muchos hinchas fanáticos para cada equipo, mantenidos bajo control por el servicio de seguridad, con sólo una tarjeta roja. El terreno de juego es para equipos de seis, de cemento duro que, sin embargo, no asusta a los porteros, que se lanzan y luego rebotan como si nada. El equipo de Colombo llegó a la codiciada final, pero sin un joven que se negó a entrar en el campo, asustado por la dureza de los enfrentamientos en cada balón.
Ganó, por primera vez la Sección 5. La alegría estalló, las fotos no tenían fin, bajo la mirada benévola del director. En mi Facebook, algunas familias pudieron ver a sus hijos o esposos con emoción.
Bendita bola que pasa por los barrotes entra en los corazones y reaviva las esperanzas. Súper feliz está el capitán ganador, más por el regalo de una auténtica camiseta de la Juventus de Turin, que por la Copa Colombo. "¡Vuelve pronto, padre Antonio!" "Podría haber una Copa de Navidad, haremos de todo”. Para mis chicos, la experiencia de la visita en la cárcel queda como una lección de vida que no olvidarán, espero.
Justo en los días de tristeza, recibo una llamada de Cerro Maggiore: "Un joven tenor viene a Lima para la ópera el Barbero de Sevilla". Esta ópera es famosa por su breve melodía: "Todo el mundo me pide, todo el mundo me quiere, ¡qué placer! ¡qué placer! para un barbero de calidad! de calidad".
Casi nueve horas de viaje en autobús para encontrarme con Riccardo Benlodi, que de repente borra mi tristeza con su espléndida sonrisa de treintañero, amante del canto y de la vida. Una historia increíble, mi nombre se había quedado grabado en la mente de su padre. "Riccardo, si vas a cantar en Perú, busca al cura de mi oratorio, de cuando era un niño hace 50 años". Ha obedecido, ha logrado localizarme. Me dije: 'Quiero verlo'.
Así que disfruté de un ensayo de dos horas de la ópera de Rossini en el Instituto de Cultura Italiana y luego de un pequeño almuerzo para dos como viejos amigos con un plato de espaguetis, un filete a la milanesa y un excelente vino tinto. Se habló de todo y más, con frescura, como de abuelo a nieto. Un milagro del canto italiano que revive los espíritus creando nuevas amistades más allá de todas las fronteras del espacio y del tiempo. Desde Italia llegó un comentario que me sorprendió. 'Vimos las fotos. Por fin sonríes. Vamos, ánimo. La música nos une a todos. Fue una hermosa iniciativa su encuentro entre paisanos Un abrazo". De Riccardo este mensaje: "¡Muchas gracias de todo corazón por venir, ha sido un gran regalo!"
El simpático San Francisco de Asís dejó las luces encendidas con el primer nacimiento de la historia y también con el amor al lobo de Gubbio y a todos sus descendientes. Después de dos años de covid, hasta los perros necesitaban salir al aire libre para disfrutar de los chorros de agua bendita. Increíble el número de perros pequeños y grandes, 200, 300... quién sabe. Invasión pacífica y ruidosa del patio de la catedral, ocupando todos los rincones disponibles. Fueron horas de felicidad ruidosa, real y espontánea con las familias que habían vestido a sus "hijos" para la ocasión para inmortalizar el evento con muchos selfis. Un perrito, no sé cómo, estaba rasgando mi túnica blanca a la altura de los hombros. Me encontré feliz por la noche, aunque mi brazo derecho estaba cansado por las bendiciones.
Golpes duros habían repartido la época covid entre los descendientes de los inmigrantes italianos. No se podía volver a levantar la cabeza, entre otras cosas por la pérdida de las dos "reinas", siempre llenas de años y entusiasmo: Blanca Drago de Bisso y Julia Pineda de Brissolesi. La moral de Instituto San Francisco de Asís estaba aún más baja sin su animada y creativa profesora Maribel, que siempre organizaba el desfile.
Una vez más, San Francisco nos dio un impulso con la Misa en su honor el 4 de octubre. Así que volvimos a la Plaza de Armas para el momento solemne del izamiento de la bandera, junto con las autoridades de la ciudad. El alcalde me concedió el honor de ser el protagonista del momento central. Decir que me emocioné, es poco, mientras tiraba de la cuerda que llevaba la bandera para llegar hasta el punto más alto de la asta, en el cielo azulado. Es un gesto sencillo, pero también una prueba de pertenencia y estima hacia los valores cívicos y las tradiciones del pueblo que me acoge. Lleno de alegría salió el desfile con la bandera italiana, la camiseta azul y una elegante bufanda tricolor, hicieron el trabajo con una mezcla de colores, generaciones desde los 5 a los 80 años. Tanto el nuevo presidente de la Familia Italiana como la alumna abanderada del Instituto estaban encantados. San Francisco diría: "Escribe hermano León, esto es la alegría perfecta".
En el estadio “San Siro” de la ciudad (aquí Aranda Torres), los "chicos de don Antonio" jugaron y ganaron de forma clarísima el campeonato de segunda división, sin conocer la derrota, lo que les abrió las puertas de la Primera División de la ciudad. Las radios y televisiones locales (así como Messenger y WhatsApp) han descubierto y ensalzado la hazaña de los jugadores que, en sólo cinco años, han recorrido todos los peldaños del ascenso empezando por la serie sub-10. Ahora podrán enfrentarse a los clubes históricos de Huacho. El entrenador Moisés Racchumich, ex jugador de la Serie A peruana es un forjador de talentos. Yo también salté de alegría con el decisivo tercer gol de Kenyi Rojas, una auténtica joya que vuelve a brillar tras su parón de dos años covid. Es la cereza del pastel.
El futuro brilla, pero la casa llora, sin dinero. Soñamos con un patrocinador estrella, que venga de donde venga. Los chicos podrán mantener sus sonrisas.
He firmado la renovación del convenio por otros tres años en Huacho, es decir, ¡hasta el 2025! Refrendado por el Monseñor Antonio Santarsiero de Huacho y el Monseñor Mario Delpini, Arzobispo de Milán, es un acto de confianza, gracias.
Para los que les gusta jugar a la lotería, les aconsejo tres números: 58 - 15 – 82, en cualquier rueda de la fortuna.
Los años de sacerdocio son 58, de presencia en el Perú 15, de vida 82 el 6 de diciembre.
Espero la aparición de la Estrella de Navidad y la llegada de Papá Noel.
Padre Antonio Colombo
Huacho, 01 de diciembre de 2022
Traductora: Damiana Pozo