Una cruz flotaba sobre las aguas en 1801, ahora está plantada sobre una duna para proteger el mar y el desierto. Tiene un nombre extraño: "La Cruz del Mal Paso" adornada con todos los símbolos de la pasión de Jesús. Un barrio de pescadores en Huacho continúa a través de los siglos a celebrar esta presencia con tradiciones que se han ganado el reconocimiento estatal como PATRIMONIO DE LA NACIÓN. Por supuesto, el evento ha sido festejado.
Inicio a partir de la famosa canción de Celentano, il ragazzo della via Gluck (El chico de la calle Gluck) que dice: "Esta es la historia de uno de nosotros... allá donde había hierba ahora hay una ciudad”. Sólo tengo que cambiar la palabra hierba con la palabra desierto, el desierto del Perú transformado en ciudades, asentamientos, campos de espárragos, etc.
La geografía divide al país en tres zonas: la selva amazónica rica en ríos y lagos, las altas cumbres nevadas de los andes y la costa árida, seca a lo largo del océano. Aquí es un verdadero desierto de norte a sur por 2134 km de longitud, mientras que la anchura varía de 10 a 100 km por un total de 184.000 km cuadrados.
Para tranquilizar al lector, digo inmediatamente que este desierto está interrumpido por 52 ríos fluviales que descienden desde los andes, lo que permite el crecimiento de los asentamientos por pequeños pueblos de pescadores a la inmensa capital Lima con 10 millones de habitantes.
Mi ciudad de Huacho nace gracias al río Huaura, bien explotado a lo largo de todo el camino con una central eléctrica, canales de riego, extensas plantaciones de cañas de azúcar...
Pero el desierto es una realidad y para la lluvia basta alegrarse con unas pocas gotas al año. Mi paraguas tiene 11 años de polvo, nunca lo he usado.
La novedad en éstas últimas décadas es que se ha dado cuenta de que toda esta tierra arenosa puede cambiar su destino de uso para satisfacer el sueño de quien deja la sierra o la selva para un futuro mejor.
¿Por qué no tomar posesión, es tierra de todos, lo necesitamos?
Esta acción ha tenido varios nombres, pero todas pasan bajo el término de invasión o tráfico de tierra.
Solo es necesario cuatro palos para comenzar una casita y la técnica israelí de la gota a gota para mojar la arena y luego tener una huerta o incluso una plantación.
Alguien toma la iniciativa viendo un pedazo de desierto, mucha arena, tantas piedras que parecen estar sin dueño. Se organiza en secreto, se pasa la voz, a menudo se recluta a alguien armado con pistola y un sábado por la noche se toma posesión de una zona, velozmente y en silencio, con cuatro palos, esteras de juncos para las paredes y tal vez algunas calaminas para el techo. Se delimitan con cal los diferentes lotes para cada familia y se pone la bandera nacional blanquirroja a flamear en el techo, para indicar que ¡todo es conforme a la ley! La Policía y los empleados de la municipalidad están en reposo, es domingo. Cuando llega el lunes, la sorpresa ya está hecha. Así empiezan las negociaciones y algunas veces los tiroteos con los desalojos violentos. ¿Quién va a vivir en lugares tan inhóspitos? Alguien de la ciudad compra un pedazo para sus hijos, la mayoría llega incluso desde muy lejos, se han pasado la voz y organizados con el celular, dando un pago inicial a los supuestos directivos de propietarios.
Es una descripción concisa pero probable. De semana a semana los espacios ocupados son kilómetros de kilómetros por todo el Perú. Imagínense que ya se habla de la unión entre Lima y Huacho que está a más de 150 kilómetros. Las casitas temporales aparecen como hongos que crecen en todas las estaciones del años. El panorama está en una vertiginosa transformación, siempre al ritmo de la canción: "Donde había desierto... ahora hay una ciudad"
Parece un eslogan publicitario para vender apartamentos de lujo en la costa italiana de Liguria, pero es el nombre simpático de la última invasión de la zona, llamada precisamente Solimar, a tres kilómetros del centro de la ciudad. Con dos autobuses y 72 personas, el domingo 19 de agosto se sube a la colina que lleva el nombre del expresidente Fujimori, una invasión de hace 15 años. Ahora es el doble llegando casi a los 10 mil habitantes. Son 72 laicos misioneros de la parroquia que, siguiendo el ejemplo del Evangelio, tocan las puertas de las nuevas familias en esta invasión. Yo también los alcanzo después de la misa de la mañana y me toca empolvarme. Mientras los amigos continúan la exploración evangelizadora yo voy avanzando siete kilómetros para llegar en pleno desierto a la Laguna Encantada, zona turística interesante, aunque no en este tiempo invernal. La Laguna acoge a miles de turistas especialmente para la Semana Santa, colocan las carpas, disfrutan de la playa o cruzan la laguna con botes o lanchas.
Así noto que a lo largo del camino hay signos para futuras invasiones, que alguien está preparando como testimonio de un cartel con un nombre de la propiedad privada (¿será real?) y un número de celular para los que quieren empezar a soñar o hacerse estafar. En general, las zonas están cercadas, incluso con ladrillos, y líneas blancas con cal para delimitar los diferentes lotes, indicando también dónde se construirá la futura plaza del pueblo, todo aparentemente legal.
Muy pocas personas se ven en las calles polvorientas, pero nunca falta algún niño que se acerca con su ropa pobre, mirada un poco triste que aun así saben soñar por un futuro mejor. Mientras tanto, los misioneros con sencillez hablan de Dios, dejan un periódico y una pequeña imagen, atentos de no molestar a la susceptibilidad de los evangelicos que reconocen solo un libro, la Biblia.
Me parece que han renovado una página del evangelio como en el desierto de Palestina, aquí a cielo abierto donde al final todos nos reunimos felices a orar por estos nuevos amigos tan valientes. Tardaremos más de 10 años en transformar la zona con agua, luz, carreteras pavimentadas, una iglesia y una escuelita como la que ayudé a construir en el otro lado de la colina.
Aquí fue párroco por un año el padre Giuliano Lonati, el misionero milanés que, tenía más de setenta años, caminaba por el desierto con la velocidad de un zorro. Ahora ya está en el Paraíso.
Mi visita concluye unos días después cuando alcanzo a Marta y Rosa, dos monjitas del Padre de Foucauld que desde hace años son una pequeña preciosa presencia de fe y amor a los pobres con los que comparten la vida. Viven en una casita mitad de ladrillo y mitad de madera, esperando cada semana la llegada del camión cisterna para poder comprar la preciosa agua que elimina el polvo que se infiltra dentro de cada local por mil grietas. Tienen una capilla de tres metros cuadrados con la lámpara roja encendida delante del Tabernáculo. No son muy jóvenes, pero tienen una sonrisa y una fuerza increíble.
¿El desierto de verdad florecerá?
En estos días todos están eufóricos, es tiempo de campaña electoral y 13 candidatos los están visitando con muchas promesas: "Aquí asfaltaré, allí hacemos un campo de fútbol, más adelante levantaremos una escuela modelo, un pequeño hospital, habrá agua y jardines para todos..."
¿Cuándo estos pioneros podrán cantar con Celentano? Es gente tranquila, que trabaja soñando con una ciudad en lugar del inmenso, árido y encantador desierto con sus dunas que caen al mar.
La "Cruz del Mal Paso" los acompaña y protege con su presencia silenciosa desde 1801, un auténtico patrimonio para todos.
El nombre Venezuela deriva de Venecia, la ciudad que flota en el agua.
Cristóbal Colón descubrió esta tierra en 1498, pero fue otro italiano, Américo Vespucci en bautizarla en 1499 después de haber visto las construcciones de los indígenas sobre pilotes de madera fuera de las aguas, como en Venecia.
Estamos en 2018 con una fuga de dos millones de venezolanos de su país por razones ideológicas-políticas relacionadas con el presidente Maduro, que ha reducido al extremo a un país rico en petróleo e industrias.
Huyen y caminan cruzando Ecuador o Colombia hasta llegar al Perú que abre las puertas porque tiene una deuda histórica con los venezolanos que supieron acoger a los peruanos en momentos difíciles de su historia civil en los años 90.
Se habla de 400.000 arribos en Perú, incluyendo los que se detienen en Huacho. Los primeros que vi eran tres jóvenes altos en la esquina de la catedral, con termos en mano vendían café caliente, mientras que las chicas ofrecían sándwiches de carne, arepa. Compré carne, nada mal. Pocos días después pasa la primera fricción con un agente de la municipalidad que prohíbe, de manera fuerte, la venta ilegal en la calle. Pero la gente se inclina con "quién viene de lejos", un pobre muchacho que no hace daño a nadie.
La misma lengua española - con su acento típico - la misma fe y cultura católica favorecen la inserción en la ciudad, con la catedral abierta para una oración, una misa, una confesión y catecismo para sus hijos. Nuestro Obispo Mons. Antonio Santarsiero acoge a dos sacerdotes venezolanos poniéndolos inmediatamente a cargo de una parroquia en Barranca. En el comedor popular de la parroquia algunos inmigrantes encuentran un plato caliente. Terminado el almuerzo, dos señoras me agradecieron dándome un chocolatito y una bebida, pequeños y preciosos gestos que creo que se pueden repetir también en Italia, suavizando las tensiones. Se observa que se dan mucho por hacer y que se adaptan a todo como conductores, mecánicos, campesinos, mozos, albañiles, camareros, etc. dejando por ahora al margen sus títulos de estudio.
Dos jóvenes han trabajado durante unos días en mi casa como electricistas, pintores y soldadores dándome la oportunidad de hablar con ellos, gente serena que lucha sin dejarse llevar por la desesperación. Los que no logran, aprovechan los vuelos humanitarios para regresar a su pueblo, ¡a expensas del propio gobierno de Maduro!
Qué trabajos para lograr el sueño del Papa Francisco que presenta como derecho de cada familia del mundo los famosos tres T: "T-Tierra ; T-Techo ; T- trabajo".
Un día, en la misa de las 7.30, llega al ambón una joven que lee con voz clara, y con expresión la primera lectura y el salmo responsorial. No la había visto antes, es venezolana, encontró la iglesia abierta, le dijo a una dama del primer banco el deseo de leer. "Ve, lee, no hay problema, ¿eres católica?" " Sí, soy catequista, me gusta tanto la vida de la parroquia ". El texto bíblico del día decía: " Oh Dios, no me des pobreza ni riquezas; mantenme del pan que he menester”. Qué maravillosa coincidencia, de verdad la Biblia es siempre actual y hoy te dice: "Dame el pan de cada día, ¡para mí basta!”
* En ningún orden particular, empiezo por mi salud que aún tiene sus altos y bajos, con medicinas y sobre todo muchas horas en casa para protegerme de los virus, del frío y de las fatigas pastorales, especialmente la de ser capellán de dos hospitales. Muchos saben que me cuesta estar quieto, pero no debo olvidar que los años pasan y dentro de poco tendré 78 años.
* La criminalidad no se detiene especialmente en las obras de construcción alargando la lista de los ajustes de cuentas con un dirigente sindical asesinado en la Universidad estatal donde estaban a punto de comenzar los trabajos para una nueva facultad. Los testigos dicen – en voz baja - que eran incluso tres grupos en lucha para ser contratados, armas en la mano. ¿Ley de la selva? Al final, dos familias alteradas, la del asesinado y la del asesino aún prófugo.
* Tiempo de elecciones regionales y municipales en un clima de frialdad y desconfianza por el mal ejemplo que viene desde el gobierno, del Congreso y de la corrupción de los propios jueces del Tribunal Constitucional. Pero grande es el número de personas que quieren sentarse tranquilamente en la codiciada silla como alcalde o gobernador. La campaña electoral sigue siendo democrática y digna. Muchos son los candidatos que conozco personalmente, también tengo mis favoritos pero no puedo votar y tengo que estar sobre las partes. Todo se decidirá el domingo 7 de octubre según las reglas de la "Ley seca" del que ya he hablado antes. La Catedral permanecerá cerrada desde las 8:00 am. hasta las 5:00 pm. para facilitar la tranquilidad de la votación.
* Los movimientos juveniles disfrutaron de los eventos diocesanos. Ya se ha formado un grupo de animadores que pueden combinar lo que está estrechamente relacionado con el camino de fe con lo que hace crecer el entusiasmo con deportes, música, danzas, conciertos y concursos de premios. Por razones de salud, me conformo con seguir los eventos desde lejos, ¡tal vez en vivo y en directo a través de Facebook!
* El deporte para mí es apoyar en todos los sentidos el grupo deportivo que lleva mi nombre también en Facebook: Clubdp antonio colombo. Se trata de chicos y jóvenes de siete categorías desde los seis hasta los dieciocho años. El último que ha llegado es un animado pequeño Messi que viene desde las casitas del desierto con tantas ganas de hacer espectaculares dribling esperando que alguien pueda ayudarle a comprar un par de zapatillas. No olvido nuestras estrellas del goleador Kenyi a los dos jóvenes expertos en tiro libre fuera del área, con goles que hacen la diferencia, como con Ronaldo en la Juve.
* Para terminar el sueño de 40 años: tener las calles pavimentadas del barrio donde vivo, la Urbanización Huacho con San Pedro. La bendición de la primera piedra ha sido una fiesta para todos, que ha durado horas y horas con las autoridades que se sienten orgullosas de poder decir: "Esta vez es verdad, no es sólo promesa electoral, en dos meses hacemos todo e inauguramos antes de dejar el paso a los nuevos elegidos". Aplausos. De verdad el asfalto puede dar una nueva calidad de vida liberando a todos del polvo que entra en la iglesia y en el muy cercano hospital. Francamente hay algunas dudas entre la gente, porque el tema de los grupos de construcción civil siempre queda sin resolver. Para Navidad el Niño Jesús debería encontrar el camino que lleva a la cabaña brillante de asfalto.
* Con San Francisco de Asís fui a la televisión Cable color canal 36 con los descendientes italianos de la "Asociación nueva familia italiana en Huacho". Diez minutos incluyendo la historia del lobo de Gubbio que firma un contrato con San Francisco. "Te prepararemos el desayuno y tú dejas de comer a los niños, ¿estás de acuerdo? ¡Aquí la pata!"
Ya estamos en octubre con "el Señor de los Milagros" y sus cinco procesiones desde el amanecer hasta el atardecer.
Padre Antonio Colombo
Huacho 6 octubre 2018