NAVIDAD, CAMPANA Y SANDÍA

Chocolatada

Es la palabra mágica para llamar la atención, sobre todo a los niños, en el tiempo pre natalicio. Es una verdadera fiesta de solidaridad y de sonrisas que vislumbran con anticipación por el Niño Jesús que nascerá también este año - COVID 2021.

Cuatro escuelas más allá del desierto

Ya es una tradición de diez años para la Nueva Familia Italiana en Huacho, formada por los descendientes de inmigrantes italianos desde 1880, volver a las raíces peruanas de las familias Magni y Daorta, originarias de Vimercate, a 20 km de Milán.
Tres camionetas cargadas de todo lo bueno de Dios, dejan la ciudad de Huacho, para cruzar el desierto por 30 km en un camino de tierra, deslizante. Pronto descubro el porqué: el desierto sirve para al menos seis pozos de arena, con grava de hormigón y material para el alquitrán. Una barra nos bloquea, pero inmediatamente se abre de nuevo para dejarnos cruzar una plantación de caña de azúcar en constante expansión. Pasamos por el nuevo y moderno vertedero de la ciudad y afrontamos una subida muy empinada entre áridas rocas, sólo para que se nos abran los ojos ante una gran mancha de verde intenso: el desierto ha florecido por 200 hectáreas de mandarinas, paltas y arándanos. La agricultura industrializada produce este milagro aprovechando el riego por goteo con el agua del río Supe.

Después de una hora de viaje, hemos llegado, a Peñico, pocas casas de agricultores, un pequeño centro médico rural, una pequeña iglesia y sobre todo una escuelita para 30 niños desde los 3 hasta los 10 años. Se nota un ambiente de fiesta con una música que nos da la bienvenida, la pequeña iglesia ya con un mantel blanco bordado en el altar, la sonrisa la sonrisa de bienvenida del director y una docena de niños corriendo hacia mí para abrazarme. Hace dos años que no me ven, ¡este COVID…!
Un niño de 7 años tiene muchas ganas demostrarme la nueva y fresca zona de juegos porque tiene una pregunta para mí. No le interesa el columpio, sino la gran pintura que está en la pared del fondo. Es bonito, original, animado, lo miro con sorpresa de izquierda a derecha. Veo a Jesús entre los niños, leo la frase escrita “Con Dios todos es posible” y además… mi rostro como pegada en un arco iris. Es justo allí que me arrastra el niño, mira la pintura, me mira dos o tres veces y luego pregunta, muy serio: "¿Eres tú el que está allí?". Me quito el sombrero que me protege del sol y dejo que me observe muy bien. Finalmente, satisfecho, el niño estalla con un grito de felicidad: "¡Eres tú, eres el que nos has regalado los juegos, el padre Antonio Colombo!" Y me abraza las piernas, feliz.

La magia de una campana

Desde hacía al menos dos años me había llegado la invitación urgente para visitar el pueblo “Las Minas”, entre el río y la montaña, con una escuela con 80 niños hasta el nivel de secundaria Se necesita la destreza de Clara, alumna de italiano y agrónoma, para llegar hasta allí con la sorpresa de no encontrar a nadie en la calle, además de que la escuela está cerrada. Dando vueltas por aquí y por allá, finalmente vemos a unas diez personas bajo una pérgola. Preguntamos: "¿Hay alguna fiesta por aquí?" Una señora responde señalándonos una pequeña iglesia: "¡Toquen la campana y verán!" Juana y Verónica se alternan para tirar de la cuerda, creando el efecto milagroso de atraer a niños y adultos con el dulce tintineo de la campana. En pocos minutos todas las bancas de la iglesia se llenan mientras me doy cuenta del estado de abandono que hay alrededor. Me parece haber regresado a mis años cuando estaba en África, trato de romper el hielo sintiendo en mí los ojos de todos. El canto navideño “El burrito sabanero” anima y mueve a casi todo el mundo, aunque a mí me da la sensación de que me falta un poco de fe. Pero siempre hay algún santo que te da una mano, esta vez es la patrona Santa Teresa del Niño Jesús, a quien está dedicada la pequeña iglesia. Me pongo la túnica blanca y miro a mi alrededor como si buscara un automóvil hasta que descubro dos estatuas de María y José que pongo en el altar para esperar el nacimiento de Jesús. Todo el mundo sigue ahora mis palabras sobre el mensaje milenario de un Niño que nació por nosotros y que también renace allí. Un bonito Padre Nuestro todos juntos siempre hace bien con una bendición con el agua bendita, salpicado aquí y allá. Nos sentimos tan amigos, listos para entonar otras melodías navideñas. Se nota que me estaban esperando de verdad, todo cambia mágicamente. Siempre vestido de blanco me dirijo a la salida en la cabeza de una procesión espontánea por las calles - no más desiertas - hasta la casa de la fiesta donde nos espera una gran olla humeante de un chocolate caliente y aromático. Nace el frenesí de la Navidad con 10 deliciosos panetones que vienen cortados y distribuidos a quien tiene su taza en la mano lista para la chocolatada caliente. Pero todos esperan algo más: los regalos di Papá Noel. Todo había sido previsto por la Familia Italiana que había subdividido los juguetes según las edades y 10 pelotas que vuelan sobre las cabezas para ser agarrado por el más rápido.

Finalmente llega la maestra que había tenido que recorrer a medios de suerte para no faltar a la cita. Nos hemos sentido como nuevos apóstoles que ayudan a Jesús en la multiplicación de los panes y los peces, ahora con panetones y juguetes. Se forma un clima bello, sereno, alegre, simplemente navideño entre chicos muy animados y contentos. Más de uno nunca había visto un Papá Noel con tantos juguetes modernos instructivos. Un pensamiento ha corrido a quien hizo todo lo posible, desde los amigos italianos a aquellos huachanos.
Lamentablemente el tiempo pasa rápido, Peñico me espera. Ha quedado en mí una tristeza en el corazón: a Las Minas le hace falta el alimento espiritual ningún sacerdote o catequista los visita desde hace décadas, muy pocos deben estar bautizados y ninguno ha realizado la Primera Comunión. Sin embargo, es siempre Navidad incluso aquí. La campana de Belén está lista para emitir sus dulces sonidos.

La Misa en Peñico

Lucía, una niña de 10 años ya está allí en la puerta esperándome. Por instinto le pregunto: “¿Has hecho la Primera Comunión?” Me mira con ojos dulces y tristes a la vez: “No, aquí no viene nadie excepto para la fiesta de la Cruz en el mes de mayo. Yo recuerdo solo sus Misas, una vez al año, antes de la chocolatada!” Tiene razón, mi visita vuelve a despertar la fe, año tras año la pequeña iglesia está más bella, en orden, tiene un techo de calamina, el suelo muy limpio, las flores frescas en el altar, personas que siguen los cantos, responden a los diálogos de la Misa y reciben la Comunión. Para el Padre Nuestro se reúnen alrededor mío todos los niños que rezan en voz alta. Que hora de paz en la mitad del hermoso día que prepara la llegada de Jesús. Me vuelvo a prometer de realizar lo posible para el próximo año, organizando desde lejos un curso de catequismo para que Lucía pueda tener a Jesús en su corazón.

El payaso no puede faltar

La palabra “payaso” tiene un significado mucho más bonito que en italiano, es un animador incomparable de casi todas las fiestas para grandes y para pequeños en los diversos momentos de la vida, desde los cumpleaños a los matrimonios. Pero sobre todo es la alegría de los niños y de sus madres. Las horas corren alegres con él y su grupo. Siempre hay alguien generoso que ofrece este regalo especial que da calor a los corazones y mueve cuerpos. Son "magos" que vienen de Huacho, casi todos mis amigos, así que yo también me dejo llevar, sobre todo cuando se pone en marcha el trencito final.
El COVID nos ha hecho perder tantos clientes, nos hacen falta los ancianitos, las abuelitas, ¡pero desde luego los niñitos incluso los recién nacidos! En el juego está el panetón, la bebida fresca, los premios sorpresa, la distribución de ropa a las mamás y mil otras novedades...

Un buen almuerzo ha sido ofrecido a todo nuestro grupo y nos es servido bajo una nueva estructura prefabricada, donado por la hacienda agrícola de los arándanos. Plato típico es el suculento cuy, pero yo prefiero chuletas de pollo con verduras frescas.
Pero no me siento tranquilo, sé que hacen falta otras dos escuelitas que el COVID ha bloqueado. ¿Cómo llegar a ellos, cómo hacer felices a otros 100 niños que sé que me esperan? Consulto al director, tomo una bonita foto con Papá Noel y dejo que el payaso mueva el grupo de Peñico, para ir en busca de las "ovejas perdidas".

Una sandía de 10 kilos

En los pueblitos de las alturas el profesor no vive allí, se desplaza desde la ciudad, haciendo lo que puede para llegar a su escuela, a veces tras horas de caminata. Internet lo compensa, hasta el punto de que he podido recibir listas de alumnos de Jaiva, que sólo tiene 10 niños pequeños, ¡mientras que Monguete tiene 80! Con fantasía, buen humor y generosos colaboradores logro enviar regalos a Jaiva, donde está mi amigo con más de 80 años Emilio, que lastimosamente no he podido ver este año.
Monguete es un pueblito en una zona agrícola con la especialidad de la producción de sandías y melones que van por todo el mundo. Desde Huacho la presidente ha lanzado el mensaje en internet: “Están listos, llega el padre Antonio”. Aquí también, en un primer momento, no encontramos a nadie, pero siempre hay alguien que nota la llegada de dos autos desconocidos y… activan la alarmas: “¡Han llegado!” Vemos la escuela con muchas aulas, ¡pero la puerta de rejas está cerrada! No sabemos qué hacer, aquí no existe la campana. Sorprendentemente, el boca a boca se transmite con rapidez y eficacia, y los gritos rompen el silencio del campo. Un rustico restaurante al aire libre se presta con disposición como punto de encuentro. Colocamos las cajas, y luego empezamos a cortar los panetones y a distribuir las bebidas, primero a diez, luego a veinte y.… y así sucesivamente. Llega un minitractor con una familia completa, incluidos los vecinos. El habitual himno al Niño Jesús con el burrito de Belén, el Padre Nuestro y luego, en un caótico pero bonito orden, se reparten los juguetes, con la ayuda de un nuevo Papá Noel personalizado por el gerente de ¡150 hectáreas de fruta! Los últimos regalos son 10 pelotas, no sabemos a quién dárselos, ya algunos han tenido dos regalos. Los lanzamos casi contemporáneamente en las 4 direcciones y… estalla la alegría de quien logra agarrar uno al vuelo, saltando más que los otros. Hay una foto hermosa con dos manos de mujeres que se levantan para bloquear el globo y un niño que sonríe con los ojos llenos de luz, porque es su madre la que ha ganado.

Me hubiera quedado más tiempo, pero en el campo de base reclaman nuestra presencia, especialmente la del director. Pero eso no es todo, una mujer joven grita tan fuerte que nos obliga a detenernos. Quizás pide un regalo más para su hija. No, es ella quien quiere decirnos "gracias", corriendo muy rápido para coger una sandía que en un momento lanza por la ventana abierta para depositarla en mis manos, que se doblan bajo el peso de 10 kilos. ¡El gesto y la sonrisa de esa mujer es el mejor regalo de todo el día!

Las últimas líneas

Reencontramos al "payaso" que aún sigue en movimiento, aunque el tono haya disminuido. Es el momento de las despedidas, gracias a la Familia Italiana y gracias a Don Antonio con una placa de recuerdo. Todos los presentes reciben una tarjeta de Navidad para leer juntos la plegaria al niño Jesús por la alegría y la paz en todas las familias. Se ofrece al director el elegante calendario parroquial para fijar la fecha de la próxima cita de forma inmediata: el miércoles 14 de diciembre de 2022.

Todavía queda un poco de tiempo para ver todos los trabajos realizados para la mejoría de la escuela, gracias a los euros que llegaron desde Alemania.
El gobierno ya está impulsando la apertura de todas las escuelas de Perú en marzo. Por curiosidad, quiero ver en qué condiciones se encuentran los locales de la escuela materna. Tristeza, solo hay los cercos perimétricos, el techo, un aula con piso de cemento y luego… la oscuridad. Tocará poner una mano en el corazón y a la cartera, difícilmente el gobierno llegará a Peñico, con el riesgo seguro de dejar a los pequeños en el suelo.
Cae el atardecer, súper espectacular en el camino de vuelta con el sol jugando al escondite entre las cimas de las montañas pintadas de rosa. Todos nos sentimos enriquecidos, como dice San Pablo: "Hay más alegría en dar que en recibir".

Miles calendarios y 2000 augurios

Desde hace 13 años ya es tradición esperar el calendario parroquial, siempre más llamativo y también instructivo. En la elección para el tema del año doy la prioridad a las escenas de la vida de Jesús, en esta oportunidad con las más bellas pinturas del maestro Giotto.
Las dos mil vivaces y coloridas tarjetas navideñas las distribuí uno a uno en los hospitales, en la cárcel, en la clínica de diálisis, en las escuelitas esparcidas por aquí y por allá, a los ancianos y a tantos que han llevado a la parroquia víveres, juguetes y panetones por las chocolatadas. Vi tantas miradas de alegría que sobresalían justamente por encima de las mascarillas COVID.
Feliz Navidad, en todo el mundo.

Don Antonio Colombo

Huacho 23 de diciembre del 2021