Hace años yo preparo mis artículos en el idioma italiano y la profesora Maribel Félix Rosell se encarga de la traducción en español. Esta vez se invierten los actores porque ella ha vivido una experiencia muy interesante y preciosa en la selva amazónica del Perú, vale la pena conocerla. Todo nace desde Huacho, una ciudad que empieza a abrirse al mundo con el estilo del voluntario: donar mucho y recibir mucho más.
Leemos despacio, con corazón abierto,
Padre Antonio |
Me animo a escribir sobre mi experiencia en el distrito de Andoas correspondiente a la provincia del Datem del Marañón en la región de Loreto, a petición del padre Antonio Colombo, párroco de la parroquia San Bartolomé y misionero Fidei donum.
Como voluntaria salesiana asisto a las reuniones de formación en la ciudad de Lima y como es habitual en el mes de setiembre se determina el destino, grupos y fechas de las posibles salidas de los voluntarios, la mayoría vamos por el tiempo de vacaciones de verano pero también hay quienes van por un año o más. A mí en particular me encanta ir a la Misión Salesiana de Frontera.
El padre Vicente Santilli, salesiano y asesor del grupo de voluntarios, en la primera semana de enero nos convoca a unos días de reflexión y coordinación de actividades a realizar en las diferentes comunidades.
EL VUELO
Con todo listo el viaje es el día domingo 7 de enero, somos un total de 9: 7 peruanos, 1 ecuatoriano y 1 italiano, salimos de Lima con destino a Tarapoto a las 2 de la tarde, un vuelo de dos horas, luego tres horas en auto en una carretera que parece una gran anaconda, por sus tantas curvas hacia Yurimaguas, la vista es espectacular las cataratas que se ven a lo lejos son impresionantes.
Los 9 voluntarios llegamos al Vicariato Apostólico de Yurimaguas a las 7 de la noche, en esta casa nos recibe amablemente un señor vestido con un polo y una bermudas pensábamos que era el portero y preguntamos por p. Vicente Venegas (pasionista) y con una sonrisa amplia nos dijo. “Creo que soy yo”, todos reímos de nervios, obviamente pasado el impase, nos presentamos y nos dijo que nos estaban esperando, nos hizo ingresar nos instaló en nuestras habitaciones y nos ofreció de cenar, luego dimos un pequeño paseo por los alrededores del pueblo y después contentos de estar hacia el destino todos fuimos a descansar. Realmente nos hemos sentido gratamente acogidos, se sentía un clima de hogar, sobre todo en las horas de las comidas momento que hemos tenido para dialogar con el grupo de sacerdotes, quienes en su mayoría son diocesanos que trabajan en toda la zona incluyendo a dos salesianos p. Nelso Vera (con quien ya trabaje en una oportunidad) y p. Diego Clavijo.
Hemos permanecido en esta casa por dos días, en este tiempo hemos conocido la ciudad, muy interesante con todos los matices de un pueblo de selva, muy colorido, además compramos agua, galletas y los pasajes en lancha hacia Andoas.
Monseñor Jesús María Aristín (pasionista), Obispo de Yurimaguas, de origen español y de un trato humano y amical, nos ofreció celebrar una Misa para nosotros, estuvimos encantados y agradecidos. La misa se realizó en la capilla del vicariato, estaba lloviendo tanto que entraba el agua en la capilla, a pesar de tener agua bajo nuestros pies estábamos muy atentos a lo que decía el obispo, sus palabras en la homilía fueron de gran soporte para el viaje y nos dijo: “Esta vez como van sin sacerdote, no recibirán la comunión en todo este tiempo y por ello deben orar mucho por las vocaciones porque las comunidades se encuentran sin pastor y ustedes en carne propia experimentarán la necesidad de un pastor en esas comunidades, ¡adelante chicos!, nuestra Santa Madre los acompañe” y con una gran sonrisa nos envió hacia la misión con la bendición de Dios.
SEIS DÍAS DE LANCHA
El largo viaje de 6 días inició el día martes 9 y culminó el lunes 15 de enero. Particularmente soy una persona que debe estar en movimiento siempre y por ello comprenderán que estar tanto tiempo en un lugar que era del tamaño de una habitación de 50 metros cuadrados, fue todo un reto, soportar el encierro, pues por donde miraba había agua, solo cuando paraba la lancha en algún pueblito para recoger pasajeros o para comprar pescado, yo aprovechaba para bajar, estirar las piernas caminar y besar el suelo donde estaba, ¡tierra!, así estos días casi la pasé en la proa mirando el horizonte, surcamos el río Huallaga, cruzamos el río Marañón y luego emprendimos el largo trayecto de surcar el río Pastaza, donde están las comunidades atendidas por los salesianos. Lo curioso de este viaje es que viajábamos con nuestra comida viva (pollos) que cada día la veíamos pasar hacia la mini cocina de la lancha para que la cocinera preparara la comida, quien con una campanilla avisaba a todos que ya estaba lista y debíamos ir con nuestro plato a recibirla, era toda una peripecia el asearnos, lavar la ropa, lavar nuestros platos…. El problema era mayor para las mujeres, usar el mini baño común para bañarnos, era una proeza, teníamos que subir agua del río, dormíamos en hamaca y cada vez éramos más, que prácticamente dormías muy junto al vecino, se podría decir que todos dormíamos en una misma cama, experimentamos el frío de la noche sobre todo en las que la lluvia era muy intensa, cuidando que nuestro equipaje no se moje. Fueron días que fortalecieron la amistad entre todos nosotros y sobre todo nuestra fuerza a las carencias, especialmente para quienes venimos de la ciudad, acostumbrados a las comodidades.
HUAGRAMONA, LA PRIMERA COMUNIDAD
El lunes 15, llegamos a Huagramona en plena lluvia, aquí bajó el primer grupo: tres jóvenes y yo quien era la responsable. Nos recibió el animador de la comunidad Javier Cueva, él trasladó nuestro equipaje en una carreta hacia el lugar donde nos instalaríamos muy cerca de la capilla que para sorpresa mía a diferencia de la última vez que la vi, estaba construida de concreto y madera y era lo suficientemente grande para albergar a más gente que la anterior. Caminamos bajo la lluvia unos 600 metros, a lo lejos reconocí la casita que vi hace tres años atrás; nos instalamos nos cambiamos las ropas mojadas y salimos para encontrarnos con el Apu (jefe) Antonio Pérez, quien nos recibió calurosamente y nos preguntó porque habíamos tardado tanto y que nos esperaban hace una semana, expliqué nuestro viaje a lo que me dijo: aquí se vive así señorita.
El siguiente sábado el apu nos presentó en la asamblea sabatina donde la comunidad se reúne para organizar sus actividades comunales (nadie falta porque tienen una multa de 30 soles o trabajos determinados por el comité), yo hablé en representación del grupo expliqué lo que íbamos a hacer, el tiempo que estaríamos y presenté a los voluntarios que me acompañaban: Juan, Carlos y Jimmy, creo que nadie me entendió, porque después se paró un representante quien en achuar explicó lo que había dicho y recién ahí vi los rostros contentos de la gente, los adultos tienen esta dificultad en cambio los niños son bilingües, entienden y hablan español.
El animador Javier me alcanzó la relación de niños y jóvenes inscritos para el reforzamiento académico, para luego iniciar nuestro trabajo al día siguiente.
LA ETNIA ACHUAR
La comunidad nativa de Huagramona, pertenece a la selva baja y está a 210 metros sobre el nivel del mar, su población pertenece a la etnia achuar, aunque también hay algunos quechuas, practican la pesca y la agricultura, viven en la ribera del río Pastaza, sus campos de cultivo los tienen alejados en los montes donde cultivan yuca, plátano y algunas verduras, la tierra no es fértil para otros productos, recién han aprendido a criar pollos y patos para variar su alimentación y además porque comprar un pollo de las lanchas que pasan por la zona puede costar hasta 70 soles, lo que en Lima cuesta 20.
En cuanto a las estaciones existe la estación de lluvia y la estación de verano, nosotros llegamos en la primera estación del año. Es una zona petrolera que de cierta manera recibe ayuda de la empresa Pluspetrol quien ha instalado un generador eléctrico pero para que funcione la población debe comprar el combustible y como no tienen dinero prefieren no tener luz, además que para ellos no es un problema la oscuridad, están acostumbrados a ella.
Tienen unas instalaciones de purificación que procesa el agua del río convirtiéndola en potable, no existe señal telefónica.
En cuanto a las creencias religiosas, mantienen algunos ritos propios de su cultura, un 50% de la población es evangélica teniendo permanentemente un pastor en su iglesia, cosa que no ocurre con la Iglesia Católica ya que para esa zona solo existe un sacerdote padre Nelso Vera sdb, quien tiene que estar visitando las diversas comunidades del Pastaza. Padre Diego Clavijo sdb, se hace cargo de la zona de Kuyuntza, zona que trabajaba el gran padre Luis Bolla sdb (fallecido) un gran salesiano que ha hecho mucho por el pueblo Achuar.
CON 22 NIÑOS
El día martes 16, empezamos nuestras actividades, los niños se acercaban un poco temerosos y algunos que conocí cuando eran niños ya estaban grandes y venían acompañando a sus hermanos porque sus padres salen a los campos muy tempranos y regresan muy tarde. Fueron ellos que al reconocerme se acercaron corriendo y me abrazaron y me preguntaron porque no había venido en los otros años, teníamos mucho de qué hablar y por ello los invité a las tres de la tarde para ponernos al día y así fue. Como fueron llegando poco a poco no pudimos hacer una apertura oficial con el protocolo de la ciudad, se inició y pusimos en efecto la programación que teníamos. Llegaron 22 niños.
Nuestras actividades de lunes a viernes iniciaban a las 8:00 am con las clases de reforzamientos hasta las 12:30 pm, luego de 3:00 a 5:00 pm teníamos el oratorio, a las 6:00 pm orábamos con los niños el Santo Rosario y después el animador hacía la Celebración de la Palabra, el día sábado realizábamos una mañana deportiva con chicos y grandes y los domingos eran para paseos con los chicos.
Las clases de reforzamiento: para conocer el nivel de aprendizaje realizamos una evaluación de ubicación y detectamos el bajo nivel académico que tenían los chicos, así que reestructuramos las clases y así pudimos dar lo básico y elemental en estas tres semanas de permanencia, nos enfocamos en las áreas de Matemática y Comunicación, además de un día especial para catequesis. Indagando con el animador nos refirió que los maestros en su mayoría son chicos que han terminado la secundaria y pocos son los que han estudiado para ser profesores, pero lo que les vale es que son bilingües (achuar y español), las propuestas de trabajo las hacen las autoridades del pueblo y pueden moverse una que otra influencia.
Con mucha pena nos fuimos del pueblo sin ver tantos frutos, porque lo que se debe llevar durante todo un año es imposible hacerlo en tres semanas, se logró por lo menos mejorar la lectura y poner a casi todos en un nivel de 2do grado, muy a pesar de estar terminando la primaria, en secundaria tuvimos la dificultad de la socialización, eran demasiado tímidos, frente a un tema de lectura, que leían regular, no sabían generar sus puntos de vista, una capacidad muy importante a desarrollar según el currículo: el pensamiento y juicio crítico.
Los encuentros de chicos en el oratorio eran espectaculares con juegos de competencias, algunas tardes terminaban chicos y chicas jugando un partido de futbol o una competencia de nado en el río, aquí en este encuentro nadie faltaba.
En las tardes en el Rezo del Rosario venían algunos hasta que se prometió regalar uno a quien venía todos los días y al final de la semana se lo llevaría. Así con esta estrategia muchos aprendieron a rezarlo, sobre todo aprender amar a María Auxiliadora. La participaban de la Celebración de la Palabra realizada por el animador en su mayoría asistíamos nosotros y algunos niños, los domingos venían algunos adultos.
El sábado era un día de oratorio con niños y adultos, si no les tocaba trabajar en el campo.
El día domingo después de la celebración de la Palabra, conocíamos los alrededores en compañía de los niños, era hermoso entrar en plena selva.
MOMENTOS PELIGROSOS
Un fin de semana el caudal del río había subido muchísimo que se rebalsaba en las riberas, ese día nos tocaba conocer el lado donde había una quebrada, por locura de uno de los voluntarios, Jimmy, quisieron ir a la “cocha” (lugar donde hay muchos peces y también delfines) en canoa, empezó una gran lluvia y vi que el río ya estaba en todo el camino al intentar Carlos subir a la canoa esta se volteó, con este cuadro yo no me animé a subir y deje que ellos se fueran, eran un total de 10 y salieron en dos canoas. Yo camine hasta donde estaban las casitas, empezó una gran lluvia, una señora que me vio mojándome con señas me ofreció refugio (no hablaba español y yo no hablo achuar), cuando bajó un poco la intensidad y luego de agradecer con un gesto a la señora emprendí el retorno a casa, pero el agua estaba subiendo mucho había tramos que me quedaba a la rodilla y tenía miedo que la corriente me jalara (no sé nadar), como milagro aparece un niño más o menos de 4 años y me pregunta: ¿Qué hace profesora, donde va?, le dije si podía acompañarme a mi casa no divisaba el camino, con una dulce sonrisa me dijo que sí, me llevó por otro lugar donde no había mucha agua caminamos por cerca de 20 minutos hablando con él le pregunté su nombre y me dijo que se llamaba Nene, así conversamos de muchas cosas, de pronto empecé a divisar la zona y ya me era conocida, llegamos a la casa del niño, su madre nos recibe, yo miro al pequeño y agradecida le digo: chau Nene, gracias, a lo que su madre me dice: él no se llama Nene sino Noé, con una gran sonrisa agradecí a la señora y a Noé, mi salvador y me fui a casa, pensando en el gran Noé.
Al pasar por la casa del animador Javier, él me pregunta por mis compañeros y sus hijos y le dije que se habían ido a la cocha, dio un grito en el cielo, dijo que era muy peligroso y con este tiempo era mucho peor, se fue a traerlos con su lancha a motor, realmente estaban en problemas, la ida era fácil porque se dejaban llevar por la corriente, el regreso era lo difícil porque tenían que enfrentarse a la fuerte corriente.
DON BOSCO Y LOS MOSQUITOS
El día 31 de enero es un día muy especial para los salesianos es la Fiesta de Don Bosco, hicimos una pausa en nuestras actividades y realizamos un oratorio especial, fue estupendo con los recursos que teníamos elaboramos un cartel para animar nuestro día, jugamos, oramos y enseñamos un poco más del Santo de los jóvenes a los niños del lugar. Fue un día maravilloso.
El día viernes 2 de febrero realizamos la clausura, presenté el informe de avance en la asamblea de padres, algunos números artísticos que habíamos preparado con los chicos, se premió a los destacados y para completar el pastel recibí la propuesta de quedarme a trabajar en la zona, el Apu me dijo que no me faltaría nada, pero muy en el fondo me dije: claro que sí, mi familia, mis amigos, mis comodidades, etc. Después hablaríamos en privado.
La parte dificultosa de nuestra permanencia fueron los mosquitos y zancudos que hicieron de las suyas con nosotros muy a pesar de tener repelente y dormir en carpas de campamentos, también las visitas nocturnas de las ratas que paseaban por la casa ya que era abierto y podían entrar y salir a su antojo, una noche mientras dormía me despierta un ruido que venia del techo de mi carpa, no podían creer las ratas la estaban usando como tobogán hasta que una de ellas me tocó el pie y di un gran grito que vinieron mis compañeros a espantarlas, después de esto ya no pude dormir por temor a que regresaran.
Jimmy y Juan se llevaron la peor parte, las picaduras fueron extremas, tuvieron fiebre y se infectaron las heridas por rascarse, se les curó con cremas y antibióticos que nos proporcionó el animador Javier.
Llegó el día sábado 3 de febrero y tuvimos que partir para Andoas Viejo, empacamos todo, mis compañeros se extrañaron que no vinieran los niños como todos los días trayendo algo de fruta, pescado frito y sobre todo sus hermosas sonrisas para levantarnos, nunca llegaban con las manos vacías. Yo entendí su actitud, porque a mí tampoco me gustan las despedidas, es mejor decir chau de lejos y basta y a mi parecer los niños habían hecho lo mismo; mis compañeros no entendieron y fueron a buscarlos, ciertamente para ellos fue más doloroso ver las lágrimas en los ojitos de los niños al no querer salir de sus casas y despedirse.
La canoa a motor nos esperaba pusimos todas las cosas en silencio, yo veía a mis compañeros con sus rostros y miradas tristes, emprendimos el viaje a las 10:00 am, que duró tres horas, mientras tanto seguía observándolos, solo les dije: Tienen que aprender que uno no se despide de los amigos, solo debemos decir: solo nos separamos por un tiempo y en menos de lo pensamos volveremos a encontrarnos… si es la voluntad de Dios... continuamos el viaje… una hora de silencio después nos pusimos a charlar recordando las cosas buenas que habíamos vivido en aquel lugar.
LA MALARIA Y LA MISA
Llegamos a la comunidad de Andoas Viejo a las 1:30 pm, aquí nadie nos recibe porque ya no nos esperaban pensaban que ya no vendríamos, así que con nuestros equipajes emprendimos el camino hacia la casa de voluntarios, caminamos unos 500 metros en plena lluvia, al llegar al lugar busque al animador Jhon, quien tenía las llaves de la casa, al vernos se alegró e inmediatamente nos ayudó a instalarnos y a ofrecernos un almuerzo a base de yuca y plátanos como es costumbre por estos lares, durante el almuerzo Jhon me entregó la lista de niños inscritos para las clases eran un total de 30 niños, también nos presentó al Apu Juan Cariajano, quien nos dio la bienvenida y se disculpó por no haber estado atento a nuestra llegada. Después del almuerzo nos dispusimos a organizar todo para el lunes.
El día domingo recorrimos el pequeño pueblo con las mismas características de la comunidad de Huagramona con la diferencia que ellos tenían luz dos horas en la noche porque la petrolera les brinda el combustible para el generador, las autoridades del pueblo son más activas, tienen además un Puesto de Salud, que gracias a Dios nos sirvió de ayuda porque no sabía que dos de mis compañeros portaban la malaria, como se manifestó dos días después de nuestra llegada, con fiebres hasta 40°, después del examen de Gota Gruesa se determinó que tenían la enfermedad, inmediatamente el técnico de salud les dio el tratamiento que era muy fuerte, porque como efecto secundario les causó alucinaciones y vómitos, aquí fui la enfermera del grupo, sobre todo en las noches donde ocurría estos efectos, seguimos adelante es parte de la experiencia y por estar en zona altamente endémicas. Con dos bajas tuvimos un poco difícil la tarea que veníamos a cumplir pero aun así se realizó como estaba programado, tanto para la mañana como por la tarde.
Los sábados eran mañanas de futbol y los domingos permanecíamos en casa por temor a contagiarnos y a contagiar a otros, porque los zancudos eran excesivos, sobre todo unas mosquitas muy chiquitas que al picar te daban una comezón que hasta podías lacerarte la piel.
Debido a la recaída de uno de mis compañeros tuvimos que irnos unos días antes del pueblo para que pueda ser tratado en el Centro de Salud que estaba cerca de la petrolera.
El día miércoles 14 de febrero realizamos la clausura con una pequeña ceremonia y en pleno evento me avisan que hay un hombre barbudo que desea hablar con la responsable, yo me acerco y me dice que puede celebrar la Misa, yo un poco desconfiada le pregunto quién es y de dónde es, a esto me refiere que es el padre Alberto Niquen, salesiano destinado a esta zona porque padre Nelso Vera se ha ido por un año al Paraguay para formación. Que alegría para mí ver un sacerdote en medio de la selva, con mayor confianza le digo: ¡Hoy es miércoles de ceniza, padre, claro que puede!, preparamos la capilla, pero faltaba algo, ¡las cenizas!, el padre nos mandó reunir algunas hojas secas (ellos rara vez celebran Semana Santa) explicó lo que significaba ya que tomaban el lugar de las palmas del Domingo de Ramos del año pasado, se quemó las hojas y luego se recogió en un recipiente para llevarlas a la capilla, la celebración fue muy instructiva ya que en la hora de la homilía el padre habló del evangelio y sobre todo del tiempo de prepararnos con oración, ayuno y buenas obras, para poder vivir muy bien la Semana Santa, fiesta culmen de nuestra iglesia.
Acudieron las personas que estaban en la clausura, los niños emocionados veían como se celebraba, sobre todo en el momento de la consagración, un pequeño que estaba a mi lado no pudo guardar silencio y me dijo: ¿es este el momento donde Jesucito baja del cielo?, sí, le dije, quédate muy atento porque en este momento Jesús está en ese pancito y luego se quiere quedar en tu corazón, la mirada que me dio fue tan angelical que pido a Dios me dé la simpleza de los niños para poder verlo; en el momento de la comunión se acercó con tanta devoción que solo pude imitar su actitud y orar por los niños del mundo y que Dios siempre los proteja y los aleje del mal del mundo.
Terminada la celebración el padre me dijo que quería conocer a las autoridades del lugar y así pudo explicar un poco el trabajo que haría en ese año hasta que venga padre Nelso, luego fuimos a almorzar.
CAMINO DE REGRESO
Al día siguiente jueves 15, nos tocaba partir, todos estábamos apresurados en empacar, ayudados por algunos jóvenes nuestros equipajes fueron llevados a la canoa, vino la hora de la despedida, aquí los pequeños no se escondieron sino que caminaban en silencio junto a nosotros por el trayecto hacia el pequeño “puerto” fueron casi unos 30 metros, el bullicio de los niños no se escuchaba ya, a pesar que estaban con nosotros, me daba la impresión de un cuadro de aquellos que acompañan a un amigo que se fue “a mejor vida”. Subimos a la canoa y sin decir palabras solo alzando las manos dijimos adiós, los niños hicieron lo mismo.
El viaje a Nuevo Andoas duró 2 horas, salimos a las 10:00 am, una llovizna nos acompañó, al llegar a la zona de Los Jardines desembarcamos y esperamos un taxi moto para llevar nuestras cosas por un tramo de viaje de 30 minutos, al llegar al pueblo nos esperaba el otro grupo, nos recibieron, llegamos a la casa cerca de la capilla, nos instalamos y luego fuimos al Centro de Salud, le hicieron la prueba a Jimmy y le diagnosticaron Malaria viva, su tratamiento era más agresivo, ya estábamos en un lugar con mayor ayuda, se le aisló en cierta manera para evitar el contagio ya que en este pueblo los zancudos también abundan.
El pueblo de Nuevo Andoas está formada alrededor de la petrolera, la mayoría de sus habitantes trabajan como obreros en ella, este pueblo si tiene los servicios básicos, luz, agua y desagüe, señal de telefonía pero no internet, tiene los mayoristas que abastecen a las otras comunidades que cada cierto tiempo vienen a hacer sus compras elementales.
Los que estábamos bien ayudamos a culminar las vacaciones útiles en ese pueblo y así se cerró el vacacional el día miércoles 20 de febrero.
El retorno a Lima fue el día 21 de febrero, salió el primer grupo después los demás, a mí me toco viajar en el primer grupo, en el aeropuerto el boleto decía 5:00 pm, así que llegamos a las 3, pero por el mal tiempo se fue postergando la salida hasta las 9 de la noche, es la primera vez que viajo de noche y al llegar a Lima, y mirar desde lo alto las luces amarillas me parecieron en la oscuridad como un hermoso manto negro con bordados hecho de hilos de oro, fue esplendido este cuadro. Llegamos a Lima más de medianoche yo llegué a la Casita de Acogida Don Bosco, ya me esperaban con un delicioso café, a pesar de la hora los chicos que aún estaban despiertos me preguntaban del viaje, les dije que con gusto les contaría mañana en el desayuno, porque padre Ricardo podría molestarse si los ven fuera de su habitación tan tarde, así quedamos y así fue.
GRABADO EN EL CORAZÓN
Es increíble ver que aquel que tiene tan poco puede darte tanto, enriquecer tu vida con detalles que quedan grabados en el corazón, enseñándote que a pesar de la pobreza material es la riqueza del alma la que cuenta, la alegría es la fuerza más grande en la vida de cada quien
Hagamos que las cosas ordinarias se conviertan en extraordinarias.
Saludos a los lectores de la web: www.padreantoniocolombo.pe
Huacho, 12 de marzo del 2018
Traductora: Prof. Maribel Félix Rosell