NOSTALGIA POR EL SEÑOR DE LOS MILAGROS

El Perú está loco por Ti, Señor de los Milagros

Este año nada de procesiones en este mes de octubre que en Perú desde cientos de años está dedicado totalmente a la devoción al Señor de los Milagros que sale de la Iglesia para invadir las calles de la ciudad y de todo el país.
El Covid ha golpeado duramente también esta tradición, obligada a aceptar la norma nacional: “Yo me quedo en casa”. El Señor de los Milagros no puede moverse, todas las celebraciones deben ser solo en forma virtual. Cuanta nostalgia, una palabra cargada de misterio que indica un recuerdo de un amor que no se apaga en el corazón.
Yo también, confinado en casa, sufro y me consuelo en el recuerdo más bello en estos 13 años en Perú: la procesión del Señor de los Milagros del 28 de octubre del 2010, parte desde la Iglesia de las Nazarenas y se despliega por las calles de la ciudad de Lima.
Traigo un articolo del tesoro www.sullarcadinoe.it , Scintilla n. 33 de mi primera página web del 2010.

Nostálgia del Señor de los Milagros

Un voto

Hace tres años dentro de mí había hecho un voto y debía ir a cumplirlo: ir a Lima el 28 de octubre para la Misa y procesión del Señor de los Milagros. Disfruté el ocaso del sol en el Océano Pacífico en el largo viaje de tres horas, en el bus el día 27 de octubre. Quizás porque está siempre en mis ojos los atardeceres africanos con la bola de fuego que se apaga en el agua de la catarata Victoria en Zambia. Aquí en el Océano se puede observar a ojos desnudos este sol, envuelto en una neblina, mientras corre veloz hacia el fondo del mar. Ningún color extravagante, los tonos son grises para crear un clima dulce, sereno que favorece la oración, si no fuese interrumpido por la película violenta que la televisión de a bordo transmite. Los reflejos del mar de la estela luminosa, el desierto dorado por las luces, caletas profundas y algunos barcos de pescadores listos a afrontar una dura noche de trabajo, todo me prepara a vivir un momento de fe.

Soy huésped en el pequeño Seminario Teológico de la Diócesis en el centro de la gran Lima, el rector padre Abelardo toca la puerta para despertarme a las 5 de la mañana del jueves 28 de octubre. Siempre hay un taxi listo a acompañarte a la Iglesia las Nazarenas para la Misa de las 6:30 en un gris y lluvioso día de primavera. El Cardenal Luis Cipriani, hablará de una lluvia que no detiene la fe de los 50,000 desplegados en torno al palco de la Santa Misa. Están seis Obispos y un centenar de sacerdotes, todos con la casulla morada, color que ha predominado todo el mes de octubre desde los vestidos hasta los globos, las decoraciones y las gigantografías.
Una Misa digamos 'normal', sin particulares emociones hasta la frase final de la prédica cuando el Cardenal se ha vuelto al cuadro milagroso, colocado a la derecha del altar, diciendo: “¡Señor mira a este pueblo del Perú que te ama con locura!” He distribuido la comunión, viendo mamás con niños pequeñitos, enfermos, ancianos en silla de ruedas, todos con el deseo de recibir a Jesús en su corazón. Después de la Misa he intercambiado algunas palabras en italiano con dos frailes del Antoniano de Boloña, llegados aquí para inaugurar una escuela periférica, fruto de las donaciones del festival de canciones para niños de “Zecchino d'oro” desde 2009.
Al Cardenal Cipriani le he dado el encargo de saludar al nuevo Cardenal amigo Medardo Mazombwe de Lusaka, cuando vaya a Roma para el Consistorio del 20 de noviembre.

La procesión madre de todas las procesiones

En Italia, concluida la Misa, habitualmente termina todo, aquí por el contrario todo comienza porque la imagen no tiene prisa de entrar en su altar, quiere pasear por la ciudad para encontrarse en su ritmo y en su tiempo, con su gente.
Dejo los amigos sacerdotes y entro en la Iglesia para mirar el cuadro original que está en la pared detrás del altar, donde lo pintó un esclavo africano originario de Angola en 1651. Las paredes, construidas con cañas de bambú y barro, no han sido destruidas a pesar de los terribles terremotos que han azotado Lima varias veces. El esclavo angolés, ha expresado su dolor en aquel Jesús, clavado en la cruz, con su Madre y María Magdalena a sus pies, mientras en la parte alta está Dios Padre con las manos abiertas y el Espíritu Santo en forma de paloma. La presencia del sol y de la luna da un tono de esperanza en la oscuridad y dolor de aquel Viernes Santo. La copia oficial de tres metros de altura y dos de ancho camina por la ciudad con el Cristo moreno por un lado y por el otro lado del cuadro con la Virgen de las Nubes, de origen ecuatoriano. Los dos cuadros están enmarcados en dos marcos uno de plata y otro de oro y están fijados sobre una base maciza con cuatro ángeles de plata que hacen como escolta de honor. Cuatro varas de madera apuntan hacia delante y hacia atrás. Ahí se colocan 32 hombres que por turnos llevan en sus hombros la Sagrada Imagen, el centro de esta devoción popular. Más que un caminar, es un lento danzar, moviendo adelante primero el pie derecho y después el izquierdo, balanceando un poco los hombros bajo el peso del anda. Los rostros están tensos por el esfuerzo y también recogidos en oración personal de cada uno. No hay necesidad del sacerdote para la procesión peruana, se hace cargo la Hermandad con el hábito morado, el cordón blanco para los hombres o el velo blanco para las mujeres, ya sea las que cantan o las sahumadoras que agitan continuamente sus incensarios caminando de espalda y con la mirada fija en el Señor. La Hermandad del Señor de los Milagros de Lima cuenta con 800 miembros.
Estamos en el centro de la ciudad con amplias vías repletas de gente. Intento de insertarme dejándome transportar por las ondas humanas que me envuelven con simpatía y fe. Estamos pegadísimos unos a otros sin ninguna molestia porque la mirada de todos está buscando los ojos de Jesús y de María. Aquí se siente que es algo vivo, de verdad, no sé explicarlo. Con estupor siento que me llaman por mi nombre “Padre Antonio”, primera una feligrés y después un joven de Huacho. La ola humana me impulsa hasta dos metros del anda, pero después poco a poco me rechaza, así fluctuando adelante y atrás por casi tres horas. Algunas gotas de lluvia están descendiendo pero como escribe un periódico “La lluvia incesante - aquí no llueve casi nunca y una gota tiene el valor de diluvio- no ha detenido a los fieles empapados de fe durante las quince horas de la procesión”.
Camino con calma entre un papá que tiene a su niña de tres años en sus hombros, con una mamá que me pide una bendición para su pequeño de dos meses envuelto en una colcha blanca, un joven todo serio, una mujer con el rosario en mano y un vendedor ambulante que ofrece un video religioso por 5 soles. Cada cien metros se cambia la cuadrilla de los cargadores que siguen las órdenes transmitidas por el sonido de la campanilla de bronce golpeada por un martillo en mano del jefe de la cuadrilla. Explota siempre un aplauso fuerte pero breve en cada parada mientras la ola humana trata de detenerse. Espontáneamente de tanto en tanto uno entona el himno al Señor y se alza un coro potente que emociona y llega al corazón.

Las paradas con un homenaje

Aquí está la verdadera novedad respecto a las procesiones que yo recuerdo, incluida la de Lourdes o de Fátima. Espontáneamente a lo largo del recorrido, grupos, familias, instituciones, colegios, etc. se ofrecen en rendir homenaje al Señor por cinco minutos o un cuarto de hora. La primera parada es en la Universidad estatal Federico Villarreal, un edificio de seis pisos. Todo decorado en blanco y morado. Una música espera la llegada de la procesión, el anda se detiene haciendo una venia, el locutor presenta a un poeta que declama una nueva poesía. El Rector de la Universidad más que tener un discurso reza mirando a la imagen sagrada presentando desafíos y alegrías de los estudiantes, después presenta un homenaje floral y también un sobre con una ofrenda al presidente de la Hermandad. Estudiantes, profesores se apiñan en el palco o se acercan a las ventanas, participando con aplausos y vivas.
La segunda parada es delante de “Tottus” uno de los nuevos supermercados, al lado del camino. El anda debe ponerse a través para que el Señor vea a todos los trabajadores que dejan volar por el cielo centenares de globos blancos y morados, mientras los jóvenes disparan hacia la imagen pica - pica de colores como se hace en los mundiales de futbol: ¡Él es el ganador! La tercera parada es en una parroquia con un colegio de primaria a su lado. Se siente música de Iglesia, está el párroco que con un poco de orgullo subraya que también este Señor de los Milagros es uno de sus feligreses siendo el Santuario entre los confines de la parroquia. Los niños del colegio no están quietos y menos en silencio. Están también los hermanitos más pequeños que las mamás confían a los encargados de la Hermandad que los toman en brazos y los alzan lo más posible cerca de Jesús para que los bendiga. Aquí están las campanas para hacer de fondo musical, mientras se ven religiosas asomarse por los balcones del colegio de inicial.
La cuarta parada es el grupo financiero “Crear” con hombres de saco elegante, un palco de lujo y cantantes profesionales para exhibirse con cantos religiosos bien elegidos. Cada uno quiere hablar con Jesús en su lenguaje técnico, profesional. ¿Irán mejor los negocios?
Brevísimas paradas se merecen también las familias que han adornado sus casas y tienen un ramo de flores para ofrecer al Señor. Alguien dona a los cargadores bebidas y panes porque el viaje será largo y fatigoso en esta Vía Crucis.
Han pasado dos horas recorriendo un kilómetro de la Avenida Tacna, mientras ya están preparándose los trabajadores al encuentro con “el hijo del carpintero”. Todos los edificios son de estilo colonial español incluido la Cámara de Trabajo, con decoraciones apropiadas y una gigantografía con una oración. Desde el balcón del primer piso está una señora que habla al Señor de los Milagros con un lenguaje concreto y sencillo de los trabajadores, de los problemas de la categoría, de sus fatigas y de sus esperanzas. Se me hace un nudo en la garganta mientras la escucho atentamente cuando habla de un millón de trabajadores peruanos dispersos en el mundo, Japón, Estados Unidos, España, Italia. Están todos espiritualmente delante de Él. Los aplausos son más fuertes e intensos.

El cansancio

Comienzo a sentir un poco de cansancio y temo que se hinche mi pierna derecha, mientras el aire se hace más cargado por la humedad.
Me encuentro en medio de los fieles que devotamente continúan el camino entre empujones. Miro hacia el fondo de la Avenida y veo que se abre sobre una plaza con un monumento formado por una altísima columna con un ángel encima, con personas en lo más alto posible para esperar la llegada del Señor de los Milagros. ¿Desde cuándo estarán allá?
Busco el modo de salir del río humano – como escriben los periódicos - para llegar a la plaza Dos de Mayo, pero no lo logro. Recorro entonces un atajo, me muevo hacia el centro donde está la alineación de la Hermandad, una soga larga centenares de metros sostenida por los policías decididos a mantener un espacio libre para el camino de los cargadores. Reconociéndome como sacerdote, levantan la cuerda y me encuentro en medio de las mujeres con sus incensarios humeantes de plata que me envuelven de incienso casi sofocante. Aquí puedo respirar, encuentro a padre Jaime Bisso, un sacerdote de origen italiano de 90 años, lleno de achaques pero rico en fe. Es un ex capellán militar con los abuelos emigrantes de Recco, cerca de Génova.
No logro ver la quinta parada en la plaza sólo escucho desde lejos los cantos. Desde el interior, veo todo el grupo organizador de la procesión con hermanos y hermanas de todas las edades que desarrollan cada uno ordenadamente su trabajo, aunque cueste fatiga.
Es mediodía, debo regresar a Huacho. Siempre por el corredor preferencial llego a los tres jóvenes acólitos que con cruz y candelabros abren la procesión en la centralísima y larga Avenida Alfonso Ugarte. Veo velozmente que ya está lista la sexta parada, con los niños enfermos del Hospital San Bartolomé, mientras la séptima parada está en las manos del equipo de fútbol campeón del Perú 2009, la “ U” de universitario, con los jugadores y entrenadores listos a rendir homenaje pero también a pedir favores para clasificar a la final del 2010. En Italia se va en peregrinaje a Lourdes o buscan la bendición del Papa, aquí tienen el patrón por excelencia: el Señor de los Milagros. En el camino han preparado una alfombra de flores con el color crema de la sociedad y una gigantesca “U” morada en el medio, mientras pequeños hinchas reciben globos del homenaje.
A esta altura llega la procesión por la parada principal: el encuentro del dolor y la esperanza para los enfermos del Hospital Loayza, uno de los principales de la ciudad. Mientras busco una vía lateral, veo llegar una pequeña procesión, está acompañando, en hombros naturalmente, San Martín de Porres para rendir también el homenaje a su Señor.
A las tres horas del viaje de regreso a Huacho, habitualmente duermo, pero esta vez no puedo porque son demasiadas emociones que están en mi corazón.
La nostalgia de aquel día queda impresa en mi corazón hasta hoy.

El Obispo lo ha logrado

Mons. Antonio Santarsiero, nuestro Obispo, entra en reanimación el domingo 9 de agosto en una Clínica de Lima. El Covid lo ha golpeado con violencia ya que las medicinas suministradas en casa no lograron frenar este mal. Comienza el drama tanto personal y el de todos nosotros sus hijos. Está en total aislamiento sometido al duro protocolo incluida la entubación con el respirador mecánico. Nadie puede estar a su lado, es necesario esperar el boletín médico oficial emitido diariamente por el secretario de la Conferencia episcopal. Algo de silencio diplomático, algo de mentira para no alarmar, pero los días pasan, también las semanas. Aumentan las plegarias en muchas casas preparando su pequeño altar poniendo en el centro la foto del Obispo. Yo también hago lo mismo en el altar donde celebro la Misa todos los días en casa. Me convierto, involuntariamente, el secretario de prensa semi - oficial de la Curia con lo que escribo en Facebook y sobre todo las palabras que digo los domingos en la Misa “virtual” en la Catedral. Al termino de los 30 días en reanimación, no sabía que más decir en los avisos, tenía las lágrimas en los ojos. Dentro de mí crecía el trágico dilema: ¡se despertará o no se despertará!
¡Se despertó!

“Tu compañero ha resucitado”, este corto mensaje lo he enviado a Mons. Mario Delpini de Milán al término del 31° día de reanimación. “Ha abierto los ojos, respira, por ahora responde con movimientos de manos y cabeza”. Los dos Obispos son contemporáneos, tienen 69 años, recordamos que estaban felices juntos el 7 de enero concelebrando en nuestra catedral.
Pasa otra semana en el hospital para luego continuar el tratamiento en una casa de Lima. Finalmente, el 27 de setiembre llega una carta firmada de su puño con una escritura ligeramente temblorosa. “A mis hermanos Obispos y… a todo el mundo. Me han acompañado con sus plegarias. El Señor me ha permitido de superar la etapa más crítica, con su ayuda y bendición, siguiendo las indicaciones de los médicos, paso a la fase de la rehabilitación…”
Mi alegría es grande cuando él mismo Obispo me llama desde Lima a las nueve de la noche del 3 de octubre. No es una voz clara, pero es suya, ha salido del túnel para seguir el mismo trayecto que yo hice hace dos años después de tres operaciones y crisis pulmonar. Escucha mis consejos, pero me interrumpe casi inmediatamente para tocar el tema que más le importa: la planta de oxígeno. “Excelencia, no se preocupe, usted ya había preparado todo, mañana llega el primer avión de Europa”. “Sí, lo sé, la inauguración la haremos virtual, Antonio”. Con este espíritu, regresará a su forma normal. Gracias a Dios, a los médicos y a tantísimas personas que lo han tenido cerca, con tantas cadenas de oración en las redes sociales del mundo entero.
Quiere quemar las etapas y ver a todos sus sacerdotes. Convoca a todos los sacerdotes de la Diócesis con Zoom a una reunión el 9 de octubre, la conduce él, delgado en rostro, pero seguro en hablar, interrogar, incluso proponer programas para mayo y junio 2021. Me permití de invitarlo a la calma, el futuro ya no está más en nuestras manos, está en el misterioso Covid que todavía aquí hace estragos.
Dentro de 10 días estará en Huacho.

La planta para el oxígeno, una realidad

La última aparición pública del Obispo – promotor de la Cruzada para el oxígeno – había sido al final de una especial RADIOTON para la recolección de los fondos, el viernes 31 de julio. Quizás ya con algunos síntomas feos en él, había gritado de júbilo: “Hemos logrado la suma de un millón de soles. Gracias a todos, ahora comenzamos a comprar, el plano está aquí, ya podemos dar la primera cuota”.
Luego desapareció de la circulación, golpeado por el Covid, pero los mismos malpensados decían: ¡ha escapado con el dinero!
Otro gran inconveniente es la renuncia del número dos de la comisión “Pro planta”. Dicen discrepancias internas, no aclaradas. Toca entonces al grupo eclesial de la Curia continuar el proyecto en estrecha coordinación con el director del Hospital y varios técnicos. Antes de “desaparecer” en reanimación el Obispo ya había hecho los contratos base. Si da el inicio a los trabajos con la construcción del local al interior del mismo hospital. Algo se mueve, mientras llegan generosas donaciones de Italia, de los Estados Unidos y del Japón gracias a los peruanos en el extranjero y a la Iglesia de Milán.
Se desata un lío en los diarios y radios locales porque parece que las cuentas no regresan…
No se construye en un día, no es fácil hacer contratos con empresas extranjeras con todas las complicaciones de los depósitos en dólares, controles fiscales, gastos de transporte aéreo y naval. Se difunde el malestar a la noticia de los posibles retrasos por el bloqueo de las fronteras del mes de agosto europeo con todas las empresas bloqueadas por las vacaciones de verano. Que cansancio también para mí – portavoz de la cruzada - explicar que, mientras aquí es invierno, el calor de 35 grados mueve a toda Europa hacia las montañas o el mar, no se trabaja. Todos los negocios tienen expuesto el cartel: “Cerrado por vacaciones”, también los sacerdotes y el Papa están de vacaciones, con las ciudades desiertas.
El Covid nos pone su huella negativa al máximo, los enfermos positivos y los muertos aumentan día a día y el oxígeno está fuera de alcance o llega a costos altísimos por el mercado negro. Sinceramente es necesario decir que muchos no se recuperan en los hospitales debido al colapso y se curan, como pueden, en casa. De allí la pregunta agobiante: “Pero ¿cuándo tendremos el oxígeno, yo también di mi contribución para la campaña?”

Con la primavera renace la esperanza

La primavera llega en Perú el 23 de septiembre y renace la esperanza, también porque el Covid ha desacelerado un poco. Se desbloquean los aeropuertos y los barcos anclan en el puerto. Qué responsabilidad y también qué alegría para mí que debo firmar, como párroco de la Catedral, los documentos para la aduana del Perú para un barco en arribo desde China y un avión de los Estados Unidos. Finalmente, en la Misa del domingo 4 de octubre puedo asegurar que pronto estarán aquí en Huacho 268 cilindros de oxígeno de marca china y un compresor de marca USA; ya están pagados, en la semana se podrán ver.
Una sorpresa el miércoles 7 de octubre, la llegada, en anticipación las otras piezas, del CORAZÓN de la planta esto es el generador desde Eslovaquia con un vuelo vía Ámsterdam. La comisión ha preparado una fiesta con una banda que acoge en la entrada de Huacho un gran tráiler que lo transporta directamente desde el Aeropuerto hacia el Hospital. En el programa está prevista la bendición del generador en la Plaza de Armas delante de la Catedral, celebrada por el Vicario General. Las normas Covid para los ancianos no me permiten salir de casa para estar presente en la ceremonia, sin embargo, puedo seguir todo en directo en una Televisión local.

Sábado 10 de octubre voy a hacer una inspección a los trabajos en curso en el mismo Hospital, vivo a 50 metros de distancia. Paso con la mascarilla y protector facial al lado de la zona roja del Covid, rezo y tiemblo pensando en quienes están sufriendo. Pero el corazón se ensancha con un buen respiro cuando ingreso en el nuevo local donde están realizando las últimas conexiones para la planta de la producción de oxígeno. ¡El sueño del 31 de mayo es un hecho! Me vienen ganas de tocar los 7 aparatos que capturan el aire, la separan, la modifican transformándola en oxígeno para tantos pulmones fatigados. Falta poco, ya es tiempo de preparar el champagne para la inauguración.
Transmito la buena noticia en Facebook con fotos, inmediatamente centenares de amigos expresan una grande alegría. Pongo en mi historia la foto mas significativa tomada al interno del local de la producción, se disparan las visitas 617 el primer día, me toca proponerla un día más siempre con total éxito con un total de mil vistas. Todos estaban esperando esto logro importantísimo para continuar a luchar contra el Covid.

Fantasía pastoral con Facebook

Son casi 7 meses de confinamiento, en casa, siempre en casa. Son tantas 24 horas al día para cubrir. Como actividades manuales me había dedicado a las plantas y flores de mi pequeño jardín, ahora estoy pintando la casa, afuera con un bonito color verde y dentro un amarillo Milán. Hice comprar la pintura, un rodillo grande y uno chico, dos brochas y yeso blanco con espátula. Me ensucio un poco, pero me gusta.
Casi experto en Zoom para el inicio de la clase online de italiano, continúo con el blog www.padreantoniocolombo.com, pero sobre todo he desarrollado la página de Facebook Antonio Colombo, como un periódico mural veloz con 2976 amigos en el mundo: Asia, África, Europa y América del Norte y Sur.
• Citas semanales fijas son dos: la publicidad de la Misa dominical virtual y el comentario del lunes sobre la misma Misa grabada. Pocas frases contundentes en italiano y en español acompañadas por una o 3 fotos (no más) que llaman la atención como fe y como arte. Veo que pueden alcanzar también los 200 me gusta/like con decenas de comentarios personales, algunos en forma de plegaria.
• Lamentablemente en este extraño tiempo Covid, he tenido dos meses con tantos anuncios fúnebres de amigos y fieles que lucharon hasta el último, antes de alcanzar la paz eterna. Hago un comentario directo en la página para luego continuar en modo personal con Messenger. Aquí entraba en juego la tristeza, el amor de familia, la amistad con recuerdos conmovedores.
• Se intercalan noticias de inmediato de diversos tipos, principalmente el lanzamiento de la Cruzada para el Oxígeno, el Obispo atacado por el Covid entre dolor y esperanza, los pasos lentos pero seguros de los trabajos para la planta, mi aniversario de sacerdocio número 56, la visita a mi campo deportivo Estadio 70, con la hierba que crece y los ladrones que están siempre al acecho, mientras los jóvenes futbolistas están encerrados en casa y no pueden jugar. Siempre con estilo sintético, pocas frases bilingües y fotos cautivadoras. Han dado suerte para los apasionados también dos fotos de la biografía. Me divierto leyendo los comentarios, respondo algunos, un gracias a todos. ¡El récord se realiza con la foto de la planta de oxígeno en mi historia que llega a casi 1000 vistas desde el mundo entero!
• También hay bonitas noticias en cuatro videos – entrevistas como aquellas de mi hermana Sor Dalmazia que ganó al Covid y dio su testimonio con una televisión vaticana compartida y comentada en mi Facebook en versión española. También hay espacio a mis dos largas entrevistas en casa, mi clausura, que alcanzaron 8.000 reproducciones. Aquí también hay interesantes comentarios.
• Nacieron niños, no Covid. A uno de ellos le hice llegar un pequeño regalo. Cuando pedí el permiso a los padres de publicar la foto de dos bellísimas gemelitas venezolanas, recibí esta respuesta:

“Dile que no hay problema, él es parte de esta historia. Le estamos eternamente agradecidos por el apoyo que nos ha dado cuando estábamos esperando su nacimiento, sobre todo por sus oraciones. Dios Padre lo utiliza como instrumento para ayudar a los necesitados. Lo bendecimos y cuando esta situación haya terminado, le llevaremos a las bebitas para que reciban su bendición”.
Concluyo con un diálogo con un amigo sacerdote que ha visto que continúa mi pasión deportiva, la escuela de italiano, para adultos, que tiene 11 años y mi contacto con los descendientes de inmigrantes italianos.
Luigi Caimi: Padre, siempre trabajador y lleno de ideas por el bien. Chao
Antonio Colombo: Estoy en casa, hago trabajar la fantasía pastoral.
Luigi Caimi : De todos modos, eres fuerte. Chao

Actualización del Covid en Perú

Fecha del 28 de agosto: 7.964 casos confirmados positivos - 194 nuevos casos de muertos
Fecha del 8 de octubre: Casos confirmados positivos: 1.104 con un total 838. 614.
Casos de fallecidos: 89 con un total 33.098.
Lamentablemente el Perú queda siempre primero en la clasificación mundial por el número de muertos en relación con los positivos y de la población del país.
También en Huacho la tensión ha disminuido, a pesar de ser siempre dramática, ciertamente no como los dos días de fuego de fin de agosto con 35 muertos.
Siempre estamos en la primera fase de la pandemia Covid – 19, con 210 días de confinamiento en casa.
En la mente de todos ya aparece la pregunta: “¿Cómo será la Navidad este año?”
Con un espíritu positivo de esperanza

Don Antonio Colombo

Huacho 15 de octubre 2020

Traductora: Damiana Pozo