El 8 de marzo también fue el día en que me inspiré a dedicar este artículo a las Religiosas con las que comparto la pastoral parroquial. El Santo Papa Juan Pablo II decía que las mujeres tienen un genio tan especial que ilumina el mundo. Incluso en la vida de una parroquia transmiten un toque de feminidad con un trato amable a diferencia del severo que a veces tienen los sacerdotes. También aquí se puede parafrasear la frase bíblica: "No es bueno que el hombre esté solo".
Se llaman Hermanas de la Compañía del Sagrado Corazón de Jesús, congregación aprobada en Perú en el 1986, son 21 profesas, un pequeño grupo en crecimiento. Tienen como carisma específico la formación catequística especialmente en las parroquias. "Trabajamos prácticamente con el evangelio en mano". Todas tienen una sólida base teológica, están graduadas en Teología, algunas también en las universidades de Roma.
Tienen casas in Roma, Cuba, Lima, Callao, Chimbote y naturalmente en Huacho.
A mi llegada en 2007 salió a mi encuentro hermana Mila - actual Madre General - con una sonrisa dándome la bienvenida en un buen italiano, con un ligero acento español. Con la hermana Ilse, ella queda como una columna portadora del grupo que ha tenido varios cambios, pero siempre teniendo el número 5 de asistencia.
Cada martes por la noche veía una pacífica invasión de un centenar de profesores y me preguntaba: "Pero ¿quiénes son?, ¿de dónde vienen?, ¿qué hacen aquí?" Son profesores de religión o de otras materias en los colegios parroquiales y aquí reciben del grupo de la hermana Mila una formación para la "Escuela Superior de Educación Religiosa", con reconocimiento estatal válido para el puntaje en las clasificaciones. Se une útil a la atención pastoral completa con adoración eucarística, retiros, sin olvidar la preparación a los desafiantes exámenes finales. Por estos contactos escolares nacen los personales en un diálogo tranquilo sobre temas de pareja, de familia y de trabajo. En esto las religiosas son para admirar por la disponibilidad de horarios y tiempo que dedican. La ventaja final, indirecta pero sustancial, llega así a muchos alumnos y a muchas familias que logran superar las crisis gracias a sus sabios consejos.
La Parroquia de la Catedral no es grande territorialmente, pero está abierta a todos, incluso a los que vienen desde 15 km para asegurarse de una buena preparación con la catequesis de la Primera Comunión y de la Confirmación. Tenemos números altos respectivamente de 250 niños y 150 adolescentes de los 14 hasta los 18 años. Aquí se necesita fe, pasión, paciencia, capacidad organizativa, disciplina y mucho amor a cada uno incluyendo a sus familias, que no siempre están interesadas e involucradas. A las religiosas les toca preparar a los catequistas que llegan al número 30, buscarlos, seleccionarlos y animarlos de domingo en domingo. El programa es fijo: una hora y medio de catecismo bien hecho, un break de 15 minutos y sobre todo la Misa solo para ellos, al mediodía para los pequeños y a las 5 de la tarde para los adolescentes. Hay un poco de nerviosismo en las últimas dos semanas de noviembre que anteceden a la fecha central en todo el Perú, la fiesta de la Inmaculada, 8 de diciembre, dedicada a los sacramentos de la iniciación. La pena de ellos también es mía; es que desde ese día casi todos desaparecen, con alivio de los padres que ya no tienen que llevarlos a la Iglesia. Las religiosas conservan su alegría siempre listas para acoger a las ovejas perdidas.
También aquí para las religiosas se abre un campo grande que va desde la infancia misionera a los jóvenes universitarios, teniendo en cuenta también los enamoramientos que nacen bajo el campanario. Es aquí que cada religiosa demuestra su capacidad en crear contactos, en proponer ideales, favorecer la armonía siempre para llegar al corazón, a la mente y a los gustos de pequeños y grandes. Su carisma, fundado en el Sagrado Corazón de Jesús, es fuente inagotable para todo esto.
Para los niños nació el grupo "Infancia Misionera", con juegos, cantos, dibujos, teatros, oraciones y colores para llegar al verde de África, al rojo de América, al blanco de Europa, al amarillo de Asia y al azul de la Oceanía. Todo elaborado con alegría en medio de la inquietud de los niños.
Para los adolescentes se desarrolla el grupo "Sin Fronteras" con base en el espíritu misionero vivido en la realidad ciudadana. Aquí destaca la capacidad de saber valorizar los talentos de cada joven o jovencita en cantar, bailar, tocar un instrumento, formar un pequeño coro para la Misa de los jóvenes y animar los momentos de fiesta de la parroquia. Me gustó mucho lo que hicieron para mi 78º cumpleaños con una escena evangélica y una danza casi desenfrenada. Una iniciativa navideña los llevó al encuentro de al menos 20 pobres que viven en la calle, hablaron con ellos, los escucharon, les ofrecieron un almuerzo sabroso con su sonrisa juvenil. Para Octubre Misionero han estimulado la parroquia con una gigantografía de 5 x 2 metros uniendo mi experiencia en África con su ser misioneros en la ciudad. No falta la genialidad con la presencia constante y sonriente de la hermana Rocío que en estos días fue destinada a Chimbote, dejando un precioso legado.
No puedo terminar estas líneas sin mencionar a la hermana Ilse que durante años continúa su presencia en la iglesia en mi Misa de las 7.30 am. Siempre está en primera fila para conducir los cantos adecuados con la liturgia del día. Lamentablemente, su cuarteto de leales cantores se ha diluido por los achaques de la edad y el vuelo hacia el cielo; quedan dos, ahora reforzados por un joven guitarrista. La fe no se apaga, la parroquia siempre puede contar con almas simples, generosas y sobre todo ricas de fe verdadera, sin adornos.
Ellas también llegan a la Catedral, casi todas las mañanas para la Misa. Se llaman “Las Pequeñas Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María”, vienen desde Parma, viven en un cerro periférico de la ciudad, luchando con la escasez del agua y mucho polvo. Como la gente del lugar, ellos también crecieron poco a poco y dieron un empujón a la comunidad local. Tres giran alrededor de los 80 años, excelentes cocineras y valientes soñadoras. Especializadas en la pastoral penitenciaria, se mueven como gacelas por todos los seis pabellones, una palabra a uno, al otro una sonrisa, una corona del Rosario, una media hora de catecismo y adelante. Muy ocupadas también en el campo social para dar dignidad y alegría a los que aún viven en casas precarias con paredes de adobe y el techo de esteras de junco que deja pasar también pocas gotas de lluvia. Aquí han construido "La Casa de la Alegría", que en realidad es una escuela profesional de donde salen cocineros, expertos en informática, estilistas, costureras de alta moda, siempre con la alegría como base. Mi cocinera también se está perfeccionando allí, con una ventaja para mí por los exquisitos platos que me prepara. También sé que hacen un trabajo pastoral caminando de cerro en cerro, ahora que el trío se ha ampliado con una religiosa congoleña y una chilena, llenas de juventud y cordialidad.
Justamente hace un año, tuve que llamarlas por teléfono en la mitad de la noche cuando he sufrido un ataque de tipo asmático, con la fiebre que aumentaba peligrosamente. Llegaron lo más pronto posible e impresionadas por mi estado de salud, me subieron en el carro para llevarme a la Emergencia del Hospital Regional que dista sólo 100 metros de mi casa. Estuve internado por un largo tiempo y tuvieron que esperar hasta el 15 de agosto (Asunción de la Virgen) para poder celebrar conmigo el tradicional lunes de Pascua.
Hace una semana ha regresado a Italia la veterana de todas las religiosas italianas de la Diócesis de Huacho: hermana Mariana. Durante 16 años ha estado en la casa del obispo Mons. Santarsiero, atendiéndolo con exquisitez, no mirando horarios ni al número de invitados; sabía hacer milagros con su auténtica pizza napolitana. Era una luz encendida para todos los sacerdotes de los que conocía vida, milagros y defectos. Nunca dejaba de llamarme por teléfono o de visitarme con un pastel en la mano para poder conversar un poco. Su acento de Salerno inconfundible se mezclaba con su español - italiano. Me supera en edad y ahora también en achaques después de sembrar bien y dejar muchas monjitas nuevas para vitalizar su congregación “Siervas de Santa Teresita del Niño Jesús”. Puedo decir con sinceridad que me faltará tanto a mí como al padre Vittorio Ferrari, su confesor disponible también a las seis de la mañana, antes de tomar café, por supuesto napolitano.
"Padre Antonio, salga a la calle y mire el sol como está de raro". así me dice la secretaria a las once de la mañana del 28 de febrero. No me demoro un segundo y realmente noto algo raro alrededor del sol. "Le presto mis lentes oscuros". Sí, el sol está un poco pálido y tiene nubes que lo rodean en forma de anillo que a su vez presenta los colores tenues de un arco iris. No tengo la cámara fotográfica para capturarlo, corro a casa, pero las nubes ya se habían deshilachadas volviendo el sol a su esplendor de verano. ¡Pero ahora hay Facebook! Alguien fue más rápido que yo y aprovechó el momento mágico del fenómeno solar para tomar fotos y colgarlas en su historia. Trato de describirlo. Parece la luna entre las nubes o el sol en momentos de eclipse con la corola un poco apagada, mientras que nubes grises se han puesto en orden para formar un círculo tipo anillo que tiene algunos colores del arco iris. Todo ocurrió solo en esta ciudad de Huacho y sus alrededores, con una duración de treinta minutos.
Todos sabemos que los arco iris nacen después de la lluvia, pero aquí nunca llueve, ¿qué será entonces? Los científicos hablan de "nubes muy altas con partículas de hielo en las que la luz se refracta de 22 grados, creando una perfecta forma circular con un anillo similar al del arco iris. Las nubes están a 12 km de altura". Aquí en Huacho la humedad del Océano Pacífico se eleva sobre la Cordillera de los Andes, se carga de la humedad del período de lluvias formando así nubes con partículas de hielo. Más que eso no puedo decir. Mira las cuatro fotos. Fue bonito, una cosa rápida, fascinante y serena, más un mensaje de paz que de miedo para la llegada de los últimos días del mundo.
Ya empezamos el décimo año del curso de italiano "para extranjeros". en verdad el extranjero aquí soy yo que no olvido mi lengua madre; de hecho, siempre he querido compartirla primero con los descendientes de inmigrantes italianos y luego con quién, por motivos de estudios universitarios o simplemente por amor a la cultura, quiere aprenderlo.
Empezamos con los niños en el tiempo de las vacaciones útiles en los meses de enero y febrero. Este año un pequeño milagro: comenzaron 14 y terminaron 18 con un almuerzo en mi casa a base de lasaña y risotto al pesto. Se comieron todo y rápido. El curso duró seis semanas, todas las mañanas de lunes a viernes, estudiando con alegría sobre la base del texto: “Anch’io parlo italiano” ("Yo también hablo italiano"). Con la maestría de Maribel y el apoyo de Carolina los chicos estaban atentos, interesados con alguna pequeña travesura inevitable, especialmente con los tres chicos. Esta vez, sin embargo, faltó la danza de la tarantela, eran demasiado rígidos en los movimientos. No así con el canto especialmente el de la “Parola Magica” ("Palabra mágica"), es decir, gracias.
En cambio, los grandes me han hecho sudar y suspirar, lentos en inscribirse, tanto para sentirme obligado a enviar una alerta roja en el Facebook del Instituto San Francisco de Asís. La sacudida eléctrica tuvo efecto moviendo el conteo del primer año de 15 a 35 hasta el momento de la apertura del año educativo que aquí va de marzo a diciembre. Ahora con más de 50 alumnos el barco va, déjala ir... como canta Orietta Berti. Se formó en el camino un nuevo grupo de profesores, nacidos y crecidos en casa. Me quedo como Director con el encargo de apoyar la parte histórica-cultural del idioma. La primera cita será para la fiesta patria italiana del 25 de abril, que tendré que adelantar ligeramente para no perder el vuelo a Italia.
Las pausas obligatorias para mi salud en el 2018 las he aprovechado para realizar un libro para el público italiano. Con la base de mi sitio web www.padreantoniocolombo.com he extraído los artículos del 2014 al 2018 para hacer un libro titulado “Il mio Perù” ("Mi Perú"). La pequeña pero bien experimentada editorial familiar con el logo "Longe prospicio" hizo el resto. Último toque la presentación, también está hecha en casa, con la sobrina periodista Giò Giò.
Como anticipo aquí está la presentación.
A menudo se imagina el periodista o el escritor a trabajar sentado en la computadora, en la tranquilidad de la casa o en su lugar de redacción. En cambio, muy a menudo se encuentra escribir en los lugares menos pensados.
Una vez mi tío el padre Antonio Colombo, el autor de este libro, me dijo que el lugar más hermoso en el que había escrito había sido bajo un árbol, en Zambia, mirando el fluir del río Zambes, tomando notas con la taquigrafía Gabesber, en el año 1982. "Los hipopótamos murmullaban a pocas decenas de metros", recordaba.
¿Qué tiene que ver Zambia, en el prefacio de un libro sobre Perú? Eso es lo que tiene que ver: su primer libro el padre Antonio lo escribió en 1986 y contaba sus años como misionero en Kafue, en África. Treinta y tres años han pasado y los libros se han convertido en seis, de los cuales cuatro dedicados al Perú su nueva patria de adopción. “Il mio Perù” ("Mi Perú"), lo llama así mismo y eso lo eligió como título. Una Nación y un pueblo que han sabido conquistarle el corazón y le han dado aún más ganas de escribir, para hacerlos conocer no sólo a nosotros los familiares o a sus amigos, sino a todo el mundo. Y así, lanzó un sitio web, en italiano y en español, donde casi cada mes publica sus artículos. “Il mio Perù” ("Mi Perú") los recoge ahora en un solo volumen.
Me pregunto quién sabe cuál será el lugar más raro de Huacho, Lima, o alrededores, donde se ha encontrado para escribir estas líneas. No me lo ha dicho. Pero su estilo de escritura, que hace leer todo de principio a fin sus libros, desde hace treinta y tres años a esta parte, siempre es el mismo. Cada capítulo está dedicado a un episodio o a una persona. Retratados a través de su pluma, muchos episodios y anécdotas. Cuando se lee, parece estar allí con él en las cinco procesiones del Señor de los Milagros, celebrando la Misa del Gallo, la mañana de Pascua a las 4, o celebrando la Misa en casa solo, o junto con el Papa Francisco visitando Perú. Y todavía en la cárcel de Carquín, para un torneo de fútbol con los presos y a premiar a sus nacimientos, en la escuela de italiano que fundó o al borde del campo, para alentar a Kenyi y Sneyder, jóvenes talentos del fútbol, que comenzaron muy pequeños, en los equipos juveniles de la parroquia de la Catedral de Huacho y ahora han sido aceptados por dos prestigiosos clubes de Lima.
En estas páginas se ríe y se sufre con él, como cuando cuenta de la enfermedad que lo obligó a una larga rehabilitación. Y uno se conmueve, cuando se sabe que él, medalla de oro Avis por cincuenta donaciones de sangre, se ha encontrado, en el momento de la necesidad, del otro lado: futbolistas y feligreses han hecho tres horas de camino para ir a donarle sangre necesaria para las operaciones en el hospital de Lima.
Ahora, por supuesto, nuestro padre - que como dice él "siempre ha ido en misión con el Cáliz y un par de zapatos de fútbol" - está de vuelta en camino, porque el padre Antonio está en constante movimiento. Buena lectura.
Giovanna Maria Fagnani, periodista del Corriere della Sera
Don Antonio Colombo
Huacho, 31 marzo 2019
Traductora:Damiana Pozo